La noche del domingo, en pleno recuento de votos de las elecciones andaluzas, Pablo Iglesias y Tania Sánchez sorprendían a todos emitiendo un comunicado en el que anunciaban el fin de su relación sentimental. La declaración la han hecho a través de las redes sociales, siguiendo su línea progresista de dirigentes 3.0.

Los dos líderes políticos llevaban saliendo más de tres años. Cuando Iglesias salió elegido eurodiputado ya se escucharon rumores de un distanciamiento, y el pasado mes de enero se publicaba su ruptura, que al poco era desmentida.

Dejando al margen que el medio elegido ha sido Facebook, como si de dos quinceañeros se tratara, debemos valorar el momento que han elegido para hacer pública la noticia.

Inmersos en el dolor de la situación podría pensarse que no cayeran en la cuenta de lo oportuno, o no, del asunto. Pero siendo usuarios avanzados de las redes, cuesta pensar que haya sido una coincidencia baladí.

Los dirigentes de Podemos estiman el desenlace de los comicios andaluces positivamente, aunque no ocultan su decepción al no alcanzar los escaños esperados. Podría tratarse por tanto de una estrategia para diseminar los comentarios sobre la formación en distintas direcciones, y evitar que se centren en los resultados obtenidos por debajo de las expectativas generadas.

Una posibilidad es pensar que estemos ante una estrategia política frente a las próximas elecciones municipales, como ya se insinuó a principios de año. Pablo Iglesias podría querer distanciarse de la polémica surgida por la querella presentada contra su ya ex novia, admitida a trámite hace tan sólo unos días.

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Por su parte, la antigua diputada de IU, dedicada a la política durante más de diez años, podría haberse cansado de aparecer en los medios como "la novia de" y no por méritos propios. En ambos casos, una separación de cara al público les beneficiaría en el recuento de votos, y siempre les quedaría la bonita historia de la reconciliación.

Otra hipótesis, aunque menos probable, es que estén intentando comprobar el impulso mediático de sus vidas privadas en un momento en el que la mitad de la población estaba pendiente de la formación del mapa político andaluz, y la otra mitad del clásico deportivo por excelencia.

De momento lo único que tenemos claro es que el dirigente de Podemos tiene gran tirón y que su partido rinde culto la personalidad de su líder, igual que lo hace Tania, que una vez rota la relación, sólo tiene palabras de admiración y respeto para él. Parece que, como dice la canción, viene siendo la hora de empezar de nuevo, de no verte más...el tiempo lo dirá.