Que a Nicolás Maduro y a su gabinete no le gusta nada la Madre Patria es algo evidente. El desamor viene de lejos y uno de los actos más inolvidables de este desencuentro se resume en la famosa frase "¿Por qué no te callas?" que el entonces Rey y Jefe del Estado español Juan Carlos I le lanzaba al intocable y todopoderoso líder bolivariano Hugo Chávez.

Más reciente es la acusación abierta por parte de Maduro de que la derecha española, refiriéndose a nuestro gobierno, estaba liderando un "eje", junto con la ultraderecha de Bogotá y Miami, para derrocar al gobierno venezolano. Y, lo último de lo último, la negación de la más que evidente presencia del terrorista de ETA y prófugo Iñaki de Juana Chaos en tierras venezolanas.

Pero, quizás, por esa inevitable dualidad de amor/odio que existe entre países colonizados y colonizadores, la izquierda de maduro no deja de soñar con una España Bolivariana y sus máximos representantes ven en el auge de Podemos la posibilidad de conseguirlo.

Para muestra un botón, hace unos días el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diosdado Cabello, decía con palabras textuales: "Ahí está lo que pasó en Grecia, ahí está lo que va a pasar en España más temprano que tarde. Eso es el chavismo, que anda dando la vuelta al mundo entero".

Sin embargo, las noticias que llegan desde Venezuela, desde hace mucho tiempo, demuestran el fracaso de las políticas económicas y sociales derivadas del Chavismo. Por un lado, Venezuela es un país en bancarrota incapaz de aprovechar las mayores reservas de petróleo del mundo y sus gentes, en la calle, agolpándose para mendigar un kit de alimentos básicos.

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Los defensores del Régimen Chavista culpan de esta situación económica a otros países hostiles, pero la pregunta es: ¿no son las relaciones con otros países de tu entorno parte de tu éxito económico? ¡Miren lo de Syriza en Grecia!

Pero si alguien ha creído ver sus ideales en Venezuela será porque algo bueno tiene que tener. Podríamos pensar: "a falta de pan, buena es la libertad", pero vamos, de eso de "libertad" tampoco van sobrados en Venezuela. Un país que detiene alcaldes por su postura política y dispara en la cabeza a sus jóvenes no debería ser el espejo político de ningún partido español. Estas acciones, que en ningún caso se deberían asociar a políticas de derecha o de izquierda, sólo hacen que demostrar que en Venezuela impera un totalitarismo que más bien recuerdan a la España de otras épocas pasadas.

Sin embargo, lo de Podemos es preocupante y ante estas acciones indefendibles del gobierno de Maduro, en lugar de condenar abiertamente opta por el recurrente "Pasapalabra".

Primero fue Monedero en su famosa rueda de prensa para explicar las "facturas confidenciales".

En esta ocasión Juan Carlos Monedero, al ser preguntado por la detención del alcalde de Caracas, hacía lo que se conoce como un "Francisco Umbral" cambiando el término libro por facturas "Yo he venido a hablar de mis facturas".

Pablo Iglesias, mucho más inteligente que su número dos (por eso debe de ser el número Uno) sí que condenó la detención del alcalde de Caracas en su última entrevista. Acción que, por cierto, no le gustó nada a los dirigentes venezolanos que lo han tildado de "Judas" y de traicionar al Chavismo. Ahora, frente al presunto disparo de la policía venezolana al adolescente de 14 años, dice que Venezuela tiene cosas buenas y malas.

Yo lo único que espero es que en esta agonía del pueblo venezolano no tengan nada que ver los consejos y el asesoramiento, al parecer bien retribuidos, de Monedero, Iglesias y otros miembros de Podemos, porque si no y, perdonen la expresión, la "Podemos" cagar en las próximas Elecciones Generales.