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El pasado 26 de agosto del 2014 se pactó un alto el fuego entre el movimiento islamista Hamas e Israel, atrás quedaba una ciudad en escombros, totalmente destrozada, más de 2000 muertos y al menos 100.000 familias sin casa.

Seis meses después decenas de miles de palestinos sobreviven entre escombros, en pleno invierno, sin puertas ni ventanas, exponiéndose a un posible derrumbe dado que lo poco que queda de edificios en pié está todo en pésimo estado, sin luz, sin gas, sin agua, incluso sin mobiliario.

Hospitales o escuelas también destrozados, pero nada de esto parece importarle a la comunidad internacional, nada, tanto da si es invierno, si las condiciones de la población son infrahumanas, si los Niños juegan entre escombros a riesgo de su integridad física o si decenas de miles de familias pasarán años para poder vivir bajo techo y con las mínimas condiciones, las básicas, como luz, agua, saneamiento.

El bloqueo israelí sigue asfixiando a los palestinos y la ayuda internacional brilla por la ausencia, en pocas palabras, el proceso de reconstrucción de Gaza es inexistente, o casi, lo más básico como es el agua potable aún no llega a muchos sitios de la ciudad.

Se calcula que las personas sin techo pasan las 300 mil y unas 15 mil están refugiadas en edificios de la ONU, no se conoce la cifra de personas que viven hacinadas en casas de familiares y menos aún la cifra de personas que debido al estado de la ciudad están sin empleo ni ayudas.

Imposible vaticinar qué puede pasar y la reacción del pueblo palestino ante esta coyuntura, pero lo que sí es inadmisible es que el mundo siga ignorando el sufrimiento de todo un pueblo, mientras que por otro lado sigue permitiendo que Israel someta a un abusivo e irracional bloqueo a centenares de miles de personas.

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Entre ruinas donde vive la gente afectada por la destrucción causada por el bombardeo israelí a la población civil, por desgracia han muerto personas por las duras condiciones de vida a las que se enfrentan entre ellas, 4 niños, según denuncia UNICEF.

El mundo entero parece ignorar que son al menos 300 mil personas que viven sin puertas ni ventanas en edificios totalmente en ruinas y que lo hacen soportando temperaturas bajo cero, donde se tienen que pensar entre comer o calentarse, es una situación es desesperada, pero al mundo esto parece no interesarle.

Seis meses de un ataque o bombardeo desproporcionado, seis meses viviendo de forma miserable, inhumana, soportando las inclemencias meteorológicas pero además a eso hay que sumarle la permisividad internacional de un bloqueo israelí al cual se lo puede calificar de salvaje y cruel. Pero el mundo mira hacia otra parte.