La ciudadanía española asiste perpleja a la ya típica historia que cobró vida desde que el dinero empezó a mover el mundo, el equilibrio entre los ricos y pobres y el doble rasero que existe al medir a un poderoso o a un pordiosero, una historia interminable y que a lo largo de esta semana ha abierto un nuevo capítulo.

El ministro de Hacienda Montoro queda retratado en el caso "Falciani", pues está permitiendo que los ricos no paguen en España, no declaren sus cuentas en paraísos fiscales y cuando algún poderoso es pillado por defraudador es tratado con guante de seda y mecido con suavidad, es invitado a pagar una pequeñísima minuta de lo defraudado y a seguir la fiesta, pero cuando el defraudador es una persona perteneciente al pueblo llano es tratado con agresividad y sacudido como la "alfombrilla del coche el día de limpieza", en este caso el defraudador es condenado a pagar cantidades desorbitadas, en torno a un 250% por multa en más de la mitad de los casos.

Además, Montoro está haciendo uso de los instrumentos del Estado Español de los que dispone de una forma selectiva y partidista apuntando con su dedo acusador e implacable a artistas, integrantes de partidos políticos que puedan suponer una amenaza para el Partido Popular en las próximas elecciones como Monedero o bien a integrantes de partidos políticos que están en sumidos en un declive muy profundo, todo esto deduce que no trabaja para todos los ciudadanos si no para unos pocos.

Los españoles que pagan sus impuestos y son legales se sienten indignados viendo que su ministro de Hacienda solo actúa en los casos en los que señala a conveniencia, filtrando información fiscal de ciudadanos y ven como encima se mofa asegurando que la lista "Falciani" es sólo un aperitivo si lo comparamos con la lista Montoro, la población clama contra esas declaraciones y exige que esa lista se haga pública y todos sepamos quienes son las personalidades que defraudan.

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Lo que es obvio es que los españoles transformarán la indignación en pérdida de votos para el PP y que a día de hoy es obvio es que unos pocos inteligentes dominan a un grupo de inteligentes y éstos a su vez a la gran masa de tontos.