Antes de calificar como "régimen" al modelo de organización política creado en la Transición conviene recordar la dictadura franquista, los intentos golpistas, la crisis económica insostenible y el Terrotismo de ETA. Vaya por delante que desde 1978 hasta la actualidad se han cometido en el sistema institucional de España errores de bulto, pero es preciso señalar que todo lo que se hizo sirvió en su momento para fortalecer los liderazgos de los partidos políticos en circunstancias excepcionales, con el propósito de conquistar derechos y libertades.

Ahora, el guión de la película es distinto, los actores han cambiado, España se ha hecho mayor, y nuevas formaciones políticas como Podemos y Ciudadanos surgidas al abrigo de la crisis y la desafección ciudadana están poniendo entre las cuerdas a PSOE y PP para tratar de abrir un nuevo ciclo político en España.

España es un país con una democracia inmadura, por eso tiene más carencias que virtudes. En el camino transcurrido de la dictadura a la libertad se han pisado muchas líneas rojas. El modelo de organización política creado por Felipe González y Alfonso Guerra en el PSOE, que posteriormente copió Aznar en el PP y hoy día imita cualquier formación política española -incluyendo Ciudadanos y Podemos-, aparenta ser democrático, pero su estructura está diseñada y muy medida para que el aparato siempre controle los pesos orgánicos. Hay politización en la Justicia y mucha corrupción empresarial, sindical, política y economía sumergida. Y en este contexto, desde mi punto de vista lo más importante de todo: la creencia generalizada, en la calle, de que se ha perdido soberanía popular.

El pájaro estaba dentro de la jaula, sin libertad.

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Después el pájaro salió de la jaula. Pero se le cortaron sus alas. España es libre, pero su soberanía popular está en entredicho porque la economía gobierna a la política. Ciudadanos y Podemos están creciendo tanto que van a dominar las políticas de alianzas electorales, pero habrá que estar muy atentos a cómo de limitado es su margen de maniobra con Europa como principal acreedor de la economía española.