Los barcelonistas de toda la vida pensamos que Josep Maria Bartomeu es un mediocre presidente, igual que lo fue su antecesor Sandro Rosell, que llegó al cargo al no poder renovar Joan Laporta por un mandato más. Por ello creemos que debe dejar el cargo, dimitir, se convoca una Junta Gestora que dirigirá el club en lo que queda de temporada y en junio se convocan elecciones.

Joan Laporta fue un gran Presidente, que trajo grandes jugadores al equipo de Fútbol con quienes se ganó la segunda Champions de la Historia. Igualmente fue capaz de reciclar el equipo cuando se deshizo y subió a Pep Guardiola como entrenador, con el palmarés ya conocido.

Pero una reforma de la legislación le impedía seguir en el cargo, y Sandro Rosell, ex vicepresidente suyo, con el cual tenía rota la amistad, fue elegido en 2010 con amplia mayoría.

Aquí hay una cosa extraña en la relación de Rosell con cierta Prensa, pues ésta odiaba a Laporta por su catalanismo declarado, mientras que Rosell era "unionista". Aplaudieron su elección como "uno de los suyos". Es más, mientras Laporta nunca se callaba ante ataques deliberados contra el Barça, de esos que acusan a los culés de la muerte de Manolete o de haber matado a la mujer de "El Fugitivo", Rosell sólo protestaba con la boca pequeña, para no hacer enfadar a la Prensa, sobre todo de Madrid, que le había ayudado a llegar a Presidente.

Pero ahí entran los extraños negocios que Rosell poseía, y su querencia por los jugadores brasileños (cuando estaba en la directiva de Laporta, presumía de ser él quien había convencido a Deco y Ronaldinho para venir al Barça).

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Un tipo de negocios que provocaron los escándalos actuales ya conocidos, que al final provocaron su dimisión del cargo. Y su obsesión también por hacer negocios con Qatar, que ha hecho que el Barça abandonara su patrocinio con Unicef por la más lucrativa Qatar Airways.

Lo que muchos ya no recordarán es que Rosell, al llegar al cargo, provocó el distanciamiento de muchos barcelonistas históricos, como Johan Cruyff, que se sintió menospreciado por la nueva directiva y decidió devolver la insignia de oro y brillantes que el Barça le concedió. Y otro culé intachable como Pep Guardiola decidió irse en 2012, no sólo por que sentía que ya se le habían agotado las ideas para dirigir al equipo, sino por que Rosell no le tragaba, al seguir siendo gran amigo de Laporta, contra quien Rosell no tenía nada más que rencor y desprecio. Le dio tiempo a Pep para ganar la cuarta Champions blaugrana en 2011 y la tercera Liga consecutiva.

Tito Vilanova sustituyó a Pep, pero duró poco por su gravísima enfermedad y muerte, viniendo otros entrenadores.

La llegada de Neymar, ahora indiscutible junto a Messi, ha provocado todo este lío. Pero Bartomeu, en una entrevista el otro día, denunció varias cosas que no sabemos si tomárnoslas en serio o como un ataque de demagogia. Son los presuntos ataques desde el Real Madrid y el Gobierno central contra el Barça, según él por organizar el Concert per la Llibertat y la Via Catalana, o el propio fichaje de Neymar, al que ansiaba Florentino Pérez. Los que somos mayores conocemos cómo se las gasta el Real Madrid y el Gobierno, ahí le podemos dar la razón, nunca han aguantado que el Barça gane y represente a Catalunya sin complejos, pero no quita esto la incompetencia de la directiva, que se ha cobrado la cabeza de Andoni Zubizarreta, que gestionó de manera mediocre los fichajes del verano antes de la sanción de la UEFA.