En medio de las maratonianas reuniones del nuevo Gobierno griego de Alexis Tsipras para que la UE le perdone la gigantesca deuda que asfixia al país entero, pero que la UE se niega a perdonar, toda Grecia, con mucha razón, ha recordado terribles agravios históricos sufridos por Grecia por culpa de Alemania, que fue durante la invasión nazi, que entre otras atrocidades e infamias, obligó a los griegos a pagar una importante suma de dinero para el Régimen de Hitler, como tributo.

Un tributo que jamás fue devuelto a sus legítimos propietarios. Hoy equivaldría a 11.000 millones de euros. Y no sólo eso: Grecia recuerda asimismo, igualmente con mucha razón, que la propia Alemania se benefició en 1953 de la también gigantesca deuda que tenía, generada sobre todo por su derrota en la II Guerra Mundial y tener el país asolado por la guerra.

Con ese perdón, Alemania pudo hacer su famoso "milagro alemán" económico y ser junto con Francia una de las grandes potencias de la CEE (ahora UE).

Tsipras ha recordado aquellos horribles años en el Parlamento griego, delante mismo de los escaños del partido neonazi Amanecer Dorado, que como se supone, siempre defendió la actuación alemana de entonces y juzga como calumnias las atrocidades de los nazis (igual que Japón juzga como calumnias las acusaciones chinas de cuando su Ejército invadió el país de Confucio en 1937 y en ciudades como Nankin masacró a 300.000 chinos y convirtió en sus esclavas sexuales a 20.000 mujeres).

Habrá quien considere estas peticiones y recordatorios como pura demagogia, incluso mezclada con xenofobia, para buscar culpables externos de algo que han cometido los propios gobernantes griegos.

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Pero visto con objetividad, no es así. Y la mayoría de griegos, sobre todo los que padecieron aquellos días y que aún viven, como el Presidente de la República, Karolos Papulias (héroe de la Resistencia). Pero como dije antes, Grecia recuerda aquel expolio nunca arreglado, que Alemania, atrincherada como un viejo avaro de las novelas de Charles Dickens detrás de su riqueza, no quiere reconocer y lo considera algo ya pasado, o mejor dicho, ya superado.

Pero el Eurogrupo sigue actuando con su cerrazón en no querer ceder a lo que Grecia pide a gritos, y se hace la víctima, al no ver a Tsipras como alguien razonable, casi deseando que vuelva Sámaras (el anterior Primer Ministro conservador griego y fiel aliado de Alemania), que hubiera aceptado sin rechistar un nuevo rescate. Sigue queriendo asustar con ultimátums contra Grecia, y encima el Ministro de Asuntos Exteriores español, García Margallo, tuvo la ocurrencia poco diplomática de decir que con el dinero español que se dio al país heleno, en España se podrían haber construido muchos hospitales y escuelas.

Francia quiere acabar con esa cerrazón del Eurogrupo, quizá lo haga con la boca pequeña, pues también hay dinero francés que se dio a Grecia, pero François Hollande siempre ha luchado contra la austeridad germana desde que llegó al Elíseo, encontrando incomprensión en el país vecino y sintiéndose más recordado por sus devaneos sentimentales con tres mujeres en una década que por alguien que quiere poner las cosas un poco en su sitio.

Volviendo a España, el Gobierno Rajoy se ha sentido menospreciado por Tsipras por que en su gira europea no vino a Madrid; lógico, él sólo quería hablar con gente importante, cosa que Rajoy no es en Europa. #Unión Europea