La Presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner continúa haciendo amigos en su país y en el resto del mundo, dicho esto de manera irónica. ¿Y esto por qué? Por que ella, durante su visita oficial a la China, ha levantado polémica por un post en Twitter, que bromeaba con el tópico de que los chinos sólo saben hablar con la "l" cuando pronuncian la "r".

El tuit decía: "Más de 1.000 asistentes al evento… ¿Serán todos de "La Cámpola" y vinieron sólo por el aloz y el petlóleo?" (sic). Poco después, en China se ha conocido dicho tuit y ha tenido un montón de críticas de sus habitantes. No por el propio Twitter, que está bloqueado en China, sino por Weibo, el Twitter chino.

El viaje de CFK a China fue para cerrar 15 acuerdos de cooperación entre éste país y Argentina, entre ellos para construir dos centrales nucleares. Aquí debemos reflexionar un poco sobre esto, una anécdota que se olvidará, pero demuestra que las diferencias culturales entre países, algunas personas como la Presidenta argentina no saben verlas con una cierta delicadeza.

Cada país tiene su sentido del humor, y el que llamamos "humor populachero" lo hay en cualquiera, pero en ocasiones, éste ha provocado errores de bulto que incluso han provocado malentendidos o incidentes diplomáticos. No hablaremos de los guiñoles de Canal + Francia, que ahí entra en un programa de humor políticamente incorrecto, donde todo es parodiable, y del cual ya se habló en estas páginas.

Pero precisamente en China, cuando la Olimpiada de Pekín de 2008, hubo un pequeño incidente que fue más por ingenuidad que por mala intención.

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Fue cuando los jugadores de la Selección española de baloncesto, encabezados por Pau Gasol, hicieron un anuncio de complicidad con los habitantes de China, donde se pellizcaban los ojos como si los tuvieran rasgados, como ellos, y con una imagen de un dragón chino en el suelo.

La cosa fue insignificante hasta que el diario británico "The Guardian" habló del tema y lo calificó de racista. Luego se vio que no había tal racismo, los jugadores pidieron perdón por que no conocían mucho la idiosincrasia china, que hay que saber tratarla en su justa medida. Un periodista que reside en Pekín hizo una encuesta callejera: mostró el póster a ciudadanos de Pekín en la calle, y algunos decían que no les gustaba al ver un dragón chino, sagrado para ellos.

Por ello, cuando se quiere hacer algo de tono cultural sobre un país o una cultura que no se conoce mucho, primero hay que documentarse sobre ella para no caer en malentendidos, ni tampoco en errores que el país retratado puede entender como una afrenta.

Pasa incluso con películas que quieren retratar un país, como muchas de Hollywood, vistas desde el punto de vista de un americano. Se me ocurre lo de la película "Capri", la penúltima película con Clark Gable, comedia rodada en la isla italiana del mismo nombre, donde también trabajaban Sophia Loren y Vittorio De Sica. Pese a los dos ilustres italianos, la película era una ensalada de tópicos, que hecha por un cineasta italiano y napolitano, habría salido más creíble, ya que los napolitanos parecían salidos de una obra de teatro bufa.

En nuestro país, hasta hace poco fastidiaba ver que sólo sabían ver desde fuera flamenco, toros y sol. Luego, con el éxito internacional de Pedro Almodóvar, cambió la visión, y con el auge de Catalunya primero con los Juegos Olímpicos y luego con su reivindicación catalanista, ya casi no se usa música aflamencada para sugerir una historia de aquí.