Da miedo pensar en la gran cantidad de mujeres de todo el mundo que son seguidoras y suspiran por '50 sombras de Grey', sin saber realmente lo que oculta. La mayoría de ellas, acudieron a leer el libro, y posteriormente la película, en busca de algo de sexo novedoso, o bien por la evidente popularidad que tiene, ya que no hay mejor publicidad que el "boca a boca". Sin embargo, '50 sombras de Grey' no es más que una trilogía donde reina el machismo de un opresor hacia una mujer inocente y "pura", que incrementa el problema de la violencia de género en nuestra sociedad, mostrando especialmente a los jóvenes que ellos deben ser los machos dominantes y ellas las sumisas.

Analizando la novela, en primer lugar nos encontramos con la "pureza" y la virginidad de la protagonista, Anastasia, que viene a "desflorar" el macho, apuesto, mujeriego y exitoso Christian, de una manera un tanto abusiva, incentivando así a la perpetuidad virginal de la mujer que debe mantener hasta encontrar al ser amado, y por el contrario a los hombres animarles a estar con varias chicas para así ser más "machos", "malotes" y como consecuencia irresistibles.

Siguiendo con el análisis, aparece el lado más controlador del famoso Christian, quien contrata a espías, si espías, para que controlen a su "amada poseída", y la verdad que ningún argumento es válido para justificar tal acción, aunque al parecer, tal y como indica él, es por su bien y para protegerla.

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Siendo objetivos, entre esta y otras escenas abusivas que se encuentran reflejadas a lo largo del desarrollo de '50 sombras de Grey', recuerdan, al menos en sus inicios, a la violencia de género. El maltrato comienza cuando alguien controla todo lo que sucede en la vida de la otra persona, desde sus relaciones personales al mundo laboral, todo, viéndose igualmente reflejado en la escena que Christian compra la compañía en la que trabaja Anastasia, diciéndole cómo debe alimentarse, el ginecólogo que debe visitar incluido método anticonceptivo a usar.