De nuevo otra jornada en primera y segunda división en España y de nuevo las emociones, luchas sobre el terreno de juego, goles y espectáculo volvían, una semana después de la catástrofe del #Real Madrid en el Calderón, después de la semana tan larga e interminable para algunos y tan fantástica para otros.

En cada momento y situaciones de la vida predomina un sentimiento y una emoción distinta, dependiendo del momento se puede dar un estado de euforia y alegría propias de dicho momento, incluso a veces euforia desmedida.

En el caso contrario está la tristeza y desolación, la decepción de un fracaso o cualquier pérdida de un ser querido que se va y deja un vacío inmenso que nunca se puede recuperar.

Ambos aspectos y sentimientos se asocian perfectamente al deporte, alegrías enormes por un gran triunfo, consecución de un título o la alegría inmensa de marcar un gol en un momento importante de un partido, es algo bonito que por suerte el deporte nos permite ver cada semana.

Y por desgracia no todos son alegrías y victorias, como ya comenté, también suceden casos de desgracias deportivas, grandes derrotas que siempre hacen daño, un gol en propia puerta o fallo que no se puede perdonar, es la cara B del deporte y más en concreto del fútbol.

Pongamos un ejemplo de dichos sentimientos, pongamos como ejemplo el fútbol. El partido del sábado 7 entre el Atlético de Madrid y Real Madrid que el partido termino con paliza incontestable del equipo local ante su máximo rival por 4-0.

Las risas y alegrías se quedaron en casa, en el Manzanares, más que un triunfo el conseguido por el Atlético de Madrid y muy claro el ejemplo del sentimiento alegre, la emoción por la victoria y la euforia por los cuatro goles marcados por los pupilos del Cholo Simeone.

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En el bando contrario estaba el Real Madrid que hizo un partido desastroso en donde nada salió bien, sus mayores estrellas multimillonarias estaban desaparecidas sobre el terreno de juego, Cristiano ausente, Bale lo intento pero tampoco era su día y fichajes actuales como Kroos y James no aparecieron en ningún momento, en definitiva una debacle blanca, tristeza, desolación y derrotismo apareció en el madrididismo y la crisis llegó a la casa blanca del fútbol español.