Resulta muy común, en esta época, utilizar la palabra Deja Vu, y a veces parece sobre utilizada, o muy de moda; de lo cual me confieso pecador. Pero en el caso que atañe el titular de este artículo, no he hallado otra forma de encabezarlo, pues, en los últimos meses he vivido un constante Deja Vu; he escuchado decir palabras como patria, castas, imperialismo, yankees, expropiación, empoderamiento del pueblo, soberanía, independencia, entre otras; con una frecuencia anormal en este país, con un manoseo indebido a la palabra "pueblo", generando en mi cabeza algunos recuerdos distantes y recientes.

La sombra de la corrupción ha adornado constantemente la historia de la humanidad, con sus diferentes matices en las diferentes latitudes del planeta.

En el momento en el que hombre obtiene poder, crece la semilla de la corrupción y el uso del poder para su beneficio. Muchos de esos casos caen por gravedad, pero otros, simplemente no se conocen; y se diluyen en el tiempo quedando como una ligera sospecha de algún envidioso o enemigo; es algo que compartimos como vecinos en este planeta.

Es así que, cuando comenzamos a hablar de política y mencionamos cosas como el bipartidismo tradicional, corrupción, necesidad de cambio, impunidad, nepotismo, etcétera; muchos pueden decir que eso sucede igual en su país, y que es necesario un cambio; y cada vez que acudimos a las urnas deseamos que suceda, pero al final, los políticos terminan defraudándonos; aprovechándose de la ingenuidad de los votantes.

En los últimos meses, desde que estoy en España; cada vez que conozco a una persona y me pregunta de dónde soy, y se enteran que vengo de Venezuela; comienzan a preguntar si es verdad esto o aquello, con dudas si las noticias son ciertas y con asombro de lo que escuchan o ven; y más allá de lo que haya respondido, siempre terminan preguntándose si les sucederá lo mismo aquí.

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Tomando las palabras de Aristóteles, somos seres políticos, y aunque nos cueste aceptarlo, somos parte de un todo, y debemos asumir nuestra responsabilidad de formar parte de una sociedad; cada quien cumple un papel en ella, algunos con más responsabilidad que otros, y cada sociedad tiene su historia, sus villanos y sus héroes.

¿Será el destino de España igual al de Venezuela? Me atrevo a decir, por ahora, que no; y aunque me encuentre confundido en un constante Deja Vu, viendo los errores cada vez más torpes de los partidos tradicionales, y el oportunismo del discurso populista "que dice siempre lo que le conviene para arrancar el aplauso fácil…", deseo pensar que no será igual; a pesar de que a mi mente lleguen recuerdos del año 1998 en Venezuela, en el que después de cuarenta años de corrupción y errores del bipartidismo político venezolano, surgió el discurso oportunista de Hugo Chávez; y a pesar de que algunos medios se esforzaron en comparar la propuesta de Chávez con la de Castro en Cuba, no pudieron evitar que llegara al poder; y un factor común y clave en aquella Venezuela y esta España, es que mientras los partidos tradicionales se equivoquen, los "oportunistas" estarán sumando votos.

Esa similitud en el contexto es lo que ha despertado la duda en muchas personas, y por más que trate de evitar opinar sobre los problemas de otro país, me resulta difícil callarme cuando tenemos tanto en común, y siempre procuro resaltar las diferencias notables entre los dos países; pues, Venezuela nunca fue igual a España, ni España jamás será Venezuela; el pueblo español, como el europeo, es un pueblo ya maduro que sabrá lidiar con sus asuntos como lo ha hecho antes; y Venezuela, una nación joven, no ha sabido ser sabia en aprender de los errores de lo demás. La diferencia más marcada es que a diferencia de aquella época en la que llegó Chávez al poder, no había redes sociales como en la actualidad, y la velocidad con la que fluye la información en la en esta década será un aliado o un enemigo para los políticos.

Desde este humilde espacio, he tenido el atrevimiento de escribir estas líneas haciendo mis pininos en este respetable mundo de los articulistas. Me disculpo por los errores, omisiones o carencias en este artículo, y pido a los expertos lectores o articulistas me corrijan y complementen. Un saludo! Hasta el próximo atrevimiento!



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