483 Implicados, 82 condenados y 28 personas en prisión dibujaba el mapa de la corrupción que publicaba el periódico el Mundo a finales del año pasado, cifras que obviamente van al alza, si se tratara de cotizaciones en bolsa seríamos afortunados pues estaríamos seguros de no tener pérdidas. Bankia se lleva la palma, políticos consagrados que durante años fueron referentes en la vida de este país como Jordi Pujol también están a la cabeza. La Casa Real no se queda al margen.

Y yo me pregunto ¿por qué nos extrañamos tanto? Este país es famoso por la picaresca, que más allá de la literatura, se ha convertido para algunos en una forma de sobrevivir y para otros de bienvivir.

Todos conocemos casos, pequeños casos de Corrupción en nuestra vida diaria y todos miramos para otro lado y seguimos a lo nuestro como si nada.

Esta semana hablando con distintas personas y para quedarnos con un ejemplo práctico y muy cercano me he percatado de cómo funcionan los administradores de las Comunidades de Vecinos. Antiguamente cuando te tocaba ser presidente de la Comunidad de Vecinos de tu edificio te ocupabas de llevar las cuentas y de encargar las reparaciones correspondientes, incluso muchas veces de hacerlas tu mismo si eras amañado.

Hoy en día, en la mayoría de los casos, eres una figura en la sombra cuya única finalidad es avalar con tu firma las decisiones que toma un administrador que ha contratado la propia comunidad y que recibe un buen pago por sus servicios.

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En teoría la función del administrador es la de llevar a efecto las decisiones tomadas por la Junta de Vecinos.

En la práctica, por lo que he visto, en la mayoría de los casos lo que hace es tomar sus propias decisiones y cargarle los gastos a la comunidad correspondiente. De esta manera da trabajo a las empresas con las que tiene algún acuerdo, desde luego bajo manga, de modo que ambos resultan beneficiados. No supondría un problema si estas jugadas se hicieran a las claras, pero en la mayoría de los casos no es así. Cada administrador tiene sus pequeños acuerdos con unas determinadas empresas, así que, si la comunidad le solicita presupuestos para realizar cualquier acción él presentará siempre los adecuados para que se elija la empresa que él desea, que no es normalmente ni la mejor ni la más barata.

Esto en el mejor de los casos, porque muchas veces no media siquiera ningún procedimiento "semidemocrático" y el administrador decide qué, cuándo y con qué empresa hacer. Todos sabemos lo que ocurre en nuestra casa pero todos consentimos y nos enfadamos por estafas y engaños a gran escala, que es más fácil que mirarnos el ombligo y empezar a cambiar las cosas desde la misma base.