Al igual que las tendencias, los hábitos y las costumbres, las palabras están gobernadas por las modas. Palabras como dictadura, libertad, democracia, cambio, crisis, entre otras, han marcado la historia reciente, y no tan reciente, de nuestro pequeño país. Cuando pensamos en algunas de ellas, rápidamente, nuestra mente nos dirige a momentos cruciales de la historia y nuestros recuerdos se empapan de un halo amargo o dulce dependiendo, no sólo del significado, sino también de la connotación de esas palabras. Por ejemplo, uno no puede oír las palabras Igualdad, Libertad y Fraternidad sin evocar a la Revolución Francesa, y a nuestra memoria viene el gran cambio social y estatutario que originó en este país vecino, probablemente, y según los franceses para bien, pero también nos hacen recordar a la macabra guillotina. Uno no puede dejar de imaginar los grandes discursos de Martin Luther King, para la libertad afroamericana, cuando escucha la palabra Sueño (¡Tengo un sueño!) o lo nefasta que puede llegar a sonar la palabra Lucha (Mi Lucha) cuando es espetada por un villano con bigotito y sin escrúpulos.

Más reciente, un conjunto de palabras en inglés (Yes, We Can!), simplemente Podemos en español, sirvió para aupar a la Casa Blanca al primer presidente negro de la Historia de los Estados Unidos. Uy, qué curioso, ¡no me había dado cuenta antes! Resulta, que el partido de Pablo Iglesias, ese que hasta la saciedad está siendo acusado de ser apoyado por la República Bolivariana de Venezuela, ha plagiado el eslogan de un Presidente de los Estados Unidos, la cuna del capitalismo mundial.

Pero coincidencias aparte, si hay dos palabras que están de rabiosa actualidad en el panorama político español (si obviamos Independencia) son Casta e Imputado. La primera de ellas, puesta de moda por el susodicho Pablo Iglesias y su estirpe (que no su casta), está siendo repetida hasta la saciedad y el último en incorporarla a su diccionario ha sido el mismísimo Papa Francisco. El origen de esta palabra es desconocido y se han propuesto varias teorías sobre su etimología. Si bien, al ser lanzada con tono despectivo hace referencia al sistema de castas implantado en la India, al buscarla en el diccionario de la lengua española no parece una palabra tan infame ya que algunos de sus sinónimos serían Raza, Estirpe, Linaje, Clase, Progenie, Prosapia, Alcurnia, Honesta, Honrada, Pura, Virgen, Pudorosa; lo malo, en todo caso, sería ser un antónimo de casta lo que significaría ser una persona Deshonesta, Impúdica, Obscena, Lujuriosa, Lasciva.

También cuentan que la palabra casta podría haber sido acuñada en el Antiguo Imperio Romano para designar a los senadores corruptos, y en este caso habría una curiosa relación entre casta y diputado imputado. Hay que ver, dos palabras Diputado e Imputado que con la misma raíz etimológica tienen un significado tan distinto ¿o no? Parece ser que ahora, según los dirigentes del PSOE, se puede ser imputado y diputado al mismo tiempo, siempre y cuando se sea "poco imputado", ya que, aunque la palabra imputado está claramente definida en el diccionario de la Real Academia Española como "Dicho de una persona: contra quien se dirige un proceso penal", nuestros jueces y políticos difieren sutilmente en su significado. En estos momentos, las aguas parecen correr algo más tranquilas para el PP, pero no se engañen, estos también tienen lo suyo, casta e imputados. Parece ser que a nuestros insaciables políticos no les basta con apropiarse de nuestro dinero, dignidad, esperanza y de nuestra paciencia, sino que también pretenden apropiarse de nuestro diccionario, y tirando de él, suplicarnos unos cuantos votos que les permitan seguir siendo o empezar a ser casta y poder llegar a ser diputados y/o imputados.