Albert Boadella, quien hace 30 años tuvo que exiliarse a Francia por el escándalo de su obra de teatro "Te Deum" donde parodiaba la Religión católica con el habitual estilo satírico-festivo de cualquier obra de Els Joglars, y que el entonces Ministro de Cultura de UCD, Ricardo De La Cierva (historiador conocido por su biografía de Franco donde el dictador parecía San Francisco de Asís) medió para que volviera al país, ahora va de exiliado de Catalunya y, de vez en cuando, le da por atacar a su tierra natal y decir barbaridades, cuando no calumnias, contra ella.

Desde hace años es Director de los Teatros del Canal, habiendo abandonado hace poco la dirección de Els Joglars, y gozó de una posición privilegiada en Madrid, ya que fue elegido para el cargo por Esperanza Aguirre mientras era Presidenta de Madrid.

Al irse ella, él ha quedado en una posición más bien insignificante, ya que ya no cuenta ni siquiera cuando llenaba los teatros de la capital con Els Joglars.

Hace pocos días, como si fuera Federico Jiménez Losantos, sacó todo su repertorio de insultos descalificantes contra Catalunya, en un desesperado y a la vez patético intento de recuperar el favor de Madrid, ya que él entiende que aquí se necesita ningunear a Catalunya como en Londres se hace contra Francia. Pero si hace poco decía soñar disfrutando de manera digamos casi orgásmica si los tanques entran en Catalunya para suspender la autonomía y burradas parecidas, ahora vuelve a la carga hablando (¿?) para un medio de comunicación.

"Cataluña (sic) es una colectividad enferma víctima de una epidemia. Asistimos al contagio diario de una patología muy extensa que tiene como uno de sus símbolos esenciales la tendencia a la paranoia", empieza diciendo, lamentando que haya allí "Un enemigo inexistente, que es España", y que para arreglarlo, al más puro estilo de aquellos anuncios de insecticida donde los que lo usaban iban vestidos de soldados o de mafiosos, "Desde la muerte de Franco, Cataluña no ha experimentado la fuerza de un Estado", para recomendar que haya mano dura contra Catalunya, pero que para ello no se usen tanques, "Pues habría un orgasmo de victimismo", con lo que no sabemos que si habla de una invasión o de una película erótica clasificada "S".

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Cree que "Si la gente siente la aplicación de la Ley, bajará la cabeza y se impondrá el sentido común". O sea, cree que será como cuando los americanos entraron en Bagdad.

Para rematar su sarta de mentiras y teorías delirantes, llega a asegurar que la lengua catalana jamás ha sido prohibida en el territorio catalán, ni ha habido ninguna Ley o Edicto que lo haya proclamado. Vuelve a mentir, pues la lengua catalana sufrió persecuciones durante siglos, que empezó en la Catalunya Norte (la francesa) en el siglo XVII, luego en España en el XVIII, sobre todo a partir de 1714, y todo el mundo sabe lo que pasó durante la dictadura de Miguel Primo De Rivera y de Franco, con aquellos Guardias Civiles palurdos con modales de la Edad de Piedra abroncando o abofeteando a educados y cultos catalanes que en la cárcel conversaban entre ellos como hacían en su casa, o sea, en su lengua natal.

Por todas estas mentiras, a Boadella se le ve en Catalunya desde hace años como en Francia se ve a Gérard Depardieu, ya que en ambos casos, los dos artistas se han convertido en patéticos bufones o aduladores de Regímenes políticos, aunque lo de Depardieu es peor, adular a un tirano que oprime a su pueblo, sobre todo, si eres homosexual.