Potenciados con la diabólica y tendenciosa campaña mediática del Grupo Clarín, principal enemigo del Gobierno Kirchnerista y vía regia para canalizar cualquier opinión, denuncia o reclamo contra este por parte de la oposición, se calcula que más de 400.000 argentinos se manifestaron el pasado 18 de febrero, en la Ciudad de Buenos Aires contra el Gobierno de la Presidenta Kirchner, en un reclamo de que se haga justicia ante la muerte del fiscal Nisman, ocurrida en extrañas circunstancias.

La manifestación, convocada en principio por un grupo de fiscales compañeros de Nisman, estaría encausada por parte de estos como "un pedido de justicia", es decir que la justicia con independencia prosiga con la investigación, en extrañas circunstancias, sobre la muerte del malogrado fiscal.

Hasta aquí puede entenderse, aunque cueste creer o entender el por qué esta manifestación o este reclamo multitudinario al Gobierno de Cristina Kirchner, por una causa en concreto, con nombre y apellido, como existen miles en el sistema judicial argentina, y que en este caso, el de Nisman, seguramente acabe por archivarse como un "suicidio" inducido, haya contado con un amplio apoyo de todos los partidos y sectores corporativos opositores al Gobierno Kirchnerista.

A juzgar por las pancartas, para mayor escarnio, algunas escritas en francés, como un enfermo hipocondriáco que sufre por un mal que no tiene, supongo yo en correspondencia al terrible atentado terrorista perpetrado en París contra el semanario satírico Charlie Ebdo por un comando yijadista, como si una cosa tuviera que ver con la otra, miles de argentinos no tuvieron ningún escrúpulo en pedir la "imputación", "la condena", o "la muerte" de la presidenta Argentina Cristina Kirchner, no solo por aquella denuncia de Nisman por "presunto encubrimiento" ( la que continúa su curso en la justicia argentina y que lleva adelante el fiscal Gerardo Pollicita, lo que por otra parte nos llevaría a pensar que si el Gobierno hubiera intervenido en la muerte de Nisman de todos modos no hubiera servida para nada), sino también por la muerte misma del malogrado fiscal, y ya en el límite extremo de la confusión total- donde los opositores al gobierno y los sectores más conservadores y reaccionarios argentinos, como siempre, pescan en aguas revueltas- culpar a la presidenta de los crímenes de la AMIA, y por qué no , también de todos los males argentinos, sudamericanos y universales.

Vídeos destacados del día

Por último también hay que decir que los partidos políticos opositores en Argentina, salvo el PRO, una fuerza de centroderecha liderada por Mauricio Macri con mucha fuerza en la Capital federal, pero no a nivel nacional, realmente no logran consolidar ninguna propuesta, ni separados ni en conjunto, que sea capaz de presentarse en las próximas elecciones con una verdadera propuesta, o un real modelo de país, alternativo al oficialista kirchnerismo para gobernar en Argentina. Tal vez a falta de propuestas e ideas surjan marchas absurdas como esta, alentadas por poderosas conspiraciones mediáticas, injurias, calumnias diarias contra el gobierno, "golpes blandos" con la intención de desestabilizar al Gobierno por esta vía, sin paciencia alguna hasta llegar a las urnas, donde la modalidad democrática, el voto de los ciudadanos, probablemente una vez más siga brindándole su apoyo a un Gobierno de raigambre popular y kirchnerista.