Hace un año, el político catalán del PP Alejo Vidal Quadras, el de la voz de terciopelo estilo El Padrino que muchos humoristas adoran, abandonó el PP para ingresar en Vox, un nuevo partido político con nombre de diccionario, con tendencia de "derecha dura", antiabortista, antiautonomista y ultraconservador. Con él se presentó a las elecciones europeas como cabeza de lista y como todavía Vicepresidente del Parlamento Europeo. Resultado: cero patatero, que diría Aznar. Ningún escaño, y nuestro hombre dimitió como Presidente del partido, convirtiéndose en militante simple.

Pues hace pocos días, como contó el diario Abc, Vidal Quadras, juntamente con José Luis González Quirós, han pedido darse de baja en Vox, y el primero lo explicó en una carta, dirigida a Santiago Abascal, actual Presidente.

Y aquí sorprende lo que dice, al explicar por qué les abandonan: "La existencia de pequeñas formaciones contribuyen a la dispersión de votos, lo cual es un factor de distorsión que debe de ser evitado, ante el emergente extremismo de izquierdas con tics totalitarios".

Sigue la carta diciendo: "La solución a los graves problemas institucionales, morales y económicos que padece nuestra Nación requiere la consolidación de un nuevo proyecto político con posibilidades reales de implantación, que proporcione a los ciudadanos una opción sensata, moderada y democrática, alternativa por una parte a los viejos, grandes, agotados y desprestigiados partidos del sistema, y por otra, al emergente extremismo de izquierdas que se propone hacer tabla rasa de todo lo que existe para instaurar un Régimen de raíces totalitarias que nos arrastraría al empobrecimiento y el fracaso".

Acaban diciendo: "Por ello, pedimos nuestra baja como militantes para poder recuperar nuestra plena autonomía de acción, a la hora de contribuir a buscar una salida a la crisis múltiple y sistémica que atenaza a España".

Así acaba la carta.

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Saquen ustedes sus conclusiones. La mía es que no es más que una ristra de tópicos sacados de una novela decimonónica, no sólo en su lenguaje, que ya no utiliza ni el más poético de nuestros autores actuales, sino que lo que trata es absolutamente anticuado, y además, la excusa que Vidal Quadras da para darse de baja como militante de Vox es hipócrita y contradictoria.

¿Por qué? Por que habla de "pequeñas formaciones que dispersan el voto". Precisamente él abandonó el PP hace un año como si dejara una institución decadente, indigna de tener a alguien como él. Y no al estilo Groucho Marx, que él era un genio, sino que Vidal Quadras se sintió desaprovechado. Lo extraño es que en Europa aún le aguantaran, teniendo una idea de la vida que en Europa ya no se lleva.

Esperaba conseguir millones de votos en Vox, que creía que reuniría el voto, al 100 %, de los votantes del PP desencantados con el giro del partido en temas delicados como el aborto y el terrorismo. Se equivocó. Casi nadie ha conseguido irse de un partido, formar uno nuevo y arrasar en las primeras elecciones.

Ahora, a ver qué partido será el nuevo de él. Si vuelve al PP, volvería "con el rabo entre las piernas" o sería "la vuelta del hijo pródigo", dice el tópico. Dudamos si se uniría a Ciudadanos/Ciutadans o UPyD, pero ambos partidos apoyan el aborto y el matrimonio gay.