Desdeel Ministerio de Educación no paran de darnos alegrías (¿supongo que intuirán miironía?). ¡Hay que ver qué Ministerio con tan poca Educación! Sin habernosrecuperado todavía del shock que supuso la aprobación de la ley del 3+2 deGrados y Másteres, ayer le tocó hablar a la número dos del ministerio y vocerade Wert, Montserrat Gomendio.

Despuésde que Wert intentará vender el cambio al 3+2 de nuestras universidades como unchollo económico para los estudiantes y de que la propia Secretaria de Estado deEducación, Montserrat Gomendio, lo defendiera como necesario para igualar lacalidad de las universidades españolas con otras de otros países europeosavanzados, ayer, nos enteramos de que la verdadera razón para este cambio essimplemente económico.

Duranteun desayuno informativo, la Sra. Gomendio, una especialista en el arte de la demagogia,ponía las cartas sobre la mesa y aseguraba que el sistema universitario públicoactual no es ni viable, ni sostenible y amenazaba con un debate para cambiarlas reglas del juego en las Universidades públicas españolas. Según estaSecretaria, España es el país con mayor número de universitarios y con lasmatrículas y los impuestos más bajos (ya se lo decía yo, una artista).

Comocada vez que habla la Sra. Gomendio “sube el pan” y sabiendo que desde elMinisterio de Educación “no dan puntada sin hilo”, al escuchar la noticia, todosaquellos implicados en este debate nos pusimos a temblar y empezamos a intentarinterpretar que pretendía este ministerio destapando la “caja de los truenos”.

¿Estaríanhablando de una privatización de la Universidad Pública? O ¿De subir todavíaaún más las tasas de matrícula a los estudiantes?

O ¿De endurecer los sistemasde acceso a la universidad pública? O ¿De todo a la vez?

Laverdad es que la Universidad española, y perdonen la expresión, está hecha unos“zorros”, pero esta situación no es otra cosa que el resultado de los cambios sin sentido realizadostanto por los gobiernos del PP como por los del PSOE.

Cambios a un sistema comoel Plan Bolonia sin ningún tipo de acuerdo entre los principales actores de laeducación universitaria y creación de satélites burocráticos que no hacen otracosa que mermar las arcas de la Universidad, entre ellos las nuevas Escuelas deDoctorado, Institutos de Investigación financiados por las Universidades, excesode titulaciones en las universidades por intereses locales y autonómicos, y unlargo etcétera que no cabría enumerar en este artículo.

Hablala Secretaria de que los estudiantes pagan poco y, desdiciendo a Rajoy, quepagamos pocos impuestos (hace menos de cuatro años decían que pagábamos muchosy que nos los iban a bajar), pero este no es el gran problema de la Universidadespañola.

Saben, por ejemplo, que de los 1.800-3.000 Euros que un estudiantepaga por un Máster, ¿solamente un bajo porcentaje de este dinero revierte en suformación?

El otro porcentaje, el más alto, es usado libremente por las universidadespara mantener su burocracia y una infraestructura insostenible.

SíSra. Gomendio, en una cosa lleva usted razón, la educación universitaria españolanecesita un cambio profundo, pero este cambio debe de ser meditado yconsensuado por todos los sectores que forman la universidad, Rectores,profesores, científicos, estudiantes, sindicatos, y también, pero no sólo, porustedes los políticos.

Pero lo que realmente necesita nuestro país y, a lapostre, nuestra Universidad, es un cambio social basado en las oportunidades.Dice Sra. Gomendio que las universidades españolas están masificadas, sinembargo, no les dan a nuestros jóvenes la posibilidad de hacer otra cosa, ladisyuntiva es decidir entre paro o formación (Universidad) y, además, una vezque los forman en las universidades, y sin ningún reparo, los expulsan denuestro país sin posibilidades de retorno. Sí, es cierto, hace falta un cambio,pero por nuestro bien ¡Que no lo vuelvan a hacer sólo los políticos!

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