Los planes de UPyD de llenar o congregar al menos, una buena cantidad de gente en la Puerta del Sol fracasaron ostensiblemente. El motivo para la convocatoria era pedir la dimisión de Mariano Rajoy y su ejecutivo debido a lo numerosos casos de corrupcíon que aparecen día sí, día también en la formación del partido del gobierno.

No sabemos sino acudieron simpatizantes o ciudadanos por falta de información, por hastío en sus filas o simplemente porque ni un lunes ni el tiempo eran los más agradables para reunirse. Este fracaso del partido magenta, continua con la línea de bajo perfil que en los últimos meses lleva a la formación de Rosa Diez no solo a no crecer como se esperaba, sino a ver como según los sondeos, el partido de Ciudadanos, representado por Albert Rivera, le adelanta sin remisión.

Parece como si el partido de Rosa Díez se hubiera pasado de moda en plena temporada, noticia mala para un grupo que no se encuentra ahora mismo en la mejor de las posiciones para encarar un año que no solo podría ser importantísimo para sus intereses, sino que lo será para el país.

Las elecciones municipales y autonómicas, finalizando en las generales, pueden dar un vuelco político a la España que conocemos.

Cualquiera que siga medianamente la trayectoria de UPyD en estos pocos años de existencia, puede comprobar que es un partido trabajador y que ha optado por intentar hacer una política independiente y con firmes valores. Todo esto suena muy bien pero también ha visto como los incidentes con Sosa Wagner y algunos miembros de la formación ensombrecieron el proyecto de Rosa Díez.

Ciudadanos, parece haberle robado (siempre según los sondeos de opinión), buena cantidad de votos de descontento a PP y sobre todo a UPyD, parecidas propuestas y muchos puntos comunes que no han terminado de animar a una unión o coalición que pondría a los dos partidos como la cuarta fuerza política de España.

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Rosa Díez debe dar un paso al frente, como han dado muchos estandartes de la vieja política y, o propicia una unión con Ciudadanos o debe echarse a un lado. 

La formación magenta debería haber sido una de las más beneficiadas por la baja categoría y los escándalos de los dos principales partidos, pero primero Podemos y luego Ciudadanos, parece que les van a relegar si nada lo remedia a la categoría de partido minoritario. Poco trofeo para tanta lucha que pensarán muchos votantes. En estos meses veremos qué ocurre con esta formación política, pero no son buenos los augurios.