Teresa Romero se ha retractado públicamente, reconociendo que mintió a su médico de Atención Primaria cuyo nombre, para mí, sigue siendo un misterio. Tras la dura experiencia vivida, tanto por ella, como por su familia, incluido Excálibur, ahora le llueven las querellas y, todo un Colegio de Médicos, se le viene encima. La justicia, sin embargo, desestimó las denuncias de Teresa Romero contra Sanidad, por el cruel e innecesario sacrificio de su irremplazable perro.

Mientras pueda ser "librepensadora", y a la vista de tanto montaje mediático a todos los niveles en esta castigada sociedad, puedo manifestar y lo hago, que tengo demasiadas dudas en cuanto a la retractación voluntaria de Teresa Romero porque, es muy probable, que se esté jugando su puesto de trabajo.

Tal vez, nunca lo sepamos. Los de la sartén por el mango, siempre son los mismos.

¿Qué podemos pensar de estos poderosos estamentos, tantas veces, al servicio de millonarias multinacionales y que manejan los hilos a su antojo? Cuando nuestros mejores investigadores son, descaradamente boicoteados; como Almudena Ramón Cueto, una doctora que podría devolver la esperanza a enfermos con lesión medular. Cuando son capaces de seguir administrando vacunas con efectos negativos o, como poco, inútiles; que son capaces de ocultar novedosos y efectivos remedios sin importarles la muerte o el sufrimiento de miles de personas que quedan a su merced.

No sería de extrañar, pues, que Teresa Romero haya podido ser "disuadida" a retractarse de lo que, en principio, había afirmado. Me pregunto a qué tipo de pacto llegarían ayer, en los juzgados de Alcorcón, querellada y querellante, cuando, Javier, marido de Teresa, declaró a los medios que su mujer había dado marcha atrás por respeto a la profesionalidad de la doctora.

Vídeos destacados del día

Es lógico que Romero tenga sus dudas respecto a lo que realmente ocurrió, debido al mal estado en el que ya se encontraba cuando asistió a consulta. Sobre la mesa queda. El dolor de esta familia y el sacrificio de Excálibur, merecen, cuando menos, un poco de reflexión. No juzgo, pero pongo en duda. #Ébola