Si bien los peritos forenses habían declarado que en la muerte del fiscal Alberto Nisman no habían intervenido otras personas las últimas investigaciones policiales han encontrado una puerta secundaria, de servicio, al domicilio del fiscal y también pisadas y una huella digital que estaría siendo analizada.

Recordemos que Alberto Nisman, hallado muerto en extrañas circunstancias el pasado domingo, iba a presentar el día lunes las pruebas de una larga investigación ante el Congreso sobre presuntas implicancias de la Presidenta Cristina Fernández relacionadas con encubrimientos a sospechosos iraniés en el atentado a la sede de la AMIA (Asociación Mutual israelita Argentina), cometido en pleno centro de Buenos Aires hace 20 años donde hubo 82 víctimas mortales.

Por su parte la presidenta de los argentinos respondió a todas las acusaciones y sospechas de la oposición (alentadas por una terrible campaña mediática que, desde que Cristina Fernández es gobierno, no ha dejado de atacarla de la peor manera; algunos medios sensacionalistas hasta han llegado a poner en duda la salud mental de la Presidenta) mediante una carta publicada en las Redes Sociales donde, a su vez, denunciaba esta “conspiración mediática”, acusando a su enemigo número uno, el Diario Clarín , y tratando de explicar su particular visión de un caso complicado, oscuro y siniestro.

Cristina Fernández en ningún momento se dio por aludida antes las acusaciones de que el Gobierno – los servicios de inteligencia- estuvieran implicados en la extraña muerte del fiscal Alberto Nisman; es más tomó de inmediato la decisión de desclasificar aquellos documentos, que en relación con las investigaciones que Nisman había realizado, podían comprometerlo o ponerlo en riesgo, si bien, también es cierto que Nisman ya había sido amenazado.

Ante semejante panorama sin duda que será muy difícil conocer la verdad. En la Ciudad de Buenos Aires, distrito central donde el kirchnerismo es más débil, centro del poder mediático, político y financiero de un país inmenso, y donde Cristina Fernández tiene a sus más peligrosos enemigos, se han realizado marchas a favor del esclarecimiento de la causa.

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Es cierto que la gente, aunque estemos hablando de año “manipulación mediática” y de una país con casi 42 millones de habitantes, tiene derecho a manifestarse y a expresar con pancartas sus deseos de justicia.

Ahora bien, cabe preguntarse ¿cuánta gente estaba pendiente de Alberto Nisman antes de su extraña muerte? ¿Cuánta gente está marchando en Buenos Aires, más por un deseo de ver caer a la Presidenta, y con ella vislumbrar el fin del kirchnerismo, que por un verdadero interés en la causa del atentado terrorista a la AMIA? Recordemos también que este lamentable episodio trágico ocurrió hace veinte años en Argentina, que ha "corrido mucha agua bajo el puente”, que nunca se consiguió dar con los auténticos ejecutores de los hechos, y que hasta que el fiscal Alberto Nisman – con todo su derecho a investigar desde la justicia en un estado donde los poderes son independientes- no relacionó a Cristina Fernández con este atentado ( para el Gobierno “un laberinto de intrigas lleno de inconsistencias”), me atrevo a decir, que “nadie se acordaba de la AMIA”, o mejor dicho, para no ser tan extremista, al menos no era un tema de preocupación cotidiano en la República Argentina donde- les aseguro- los problemas reales son otros y, por más "campaña mediática" que haya la culpa de todo no la tiene Cristina Kirchner.