Tengo en lo alto de mi mesa un libro titulado La preguntapor Dios. Entre la metafísica, el nihilismo y la Religión. Se escribió en elaño 2008 y su autor es Juan Antonio Estrada Díaz, un jesuita New Age quetuve como profesor en la facultad. La tesis que defiende el libro es que existao no Dios, la pregunta por Dios siempre va a estar presente, pues es connaturalal ser humano preguntarse por lo divino y lo sobrenatural. Forma parte de laesencia o naturaleza humana.

La tesis es expuesta y defendida en el libro de maneraerudita, como no podía ser de otra manera tratándose de un trabajo del profesorEstrada.

Sea como fuere, los sucesos ocurridos estos días en París hacenpertinente que le dediquemos algunas palabras tanto a este libro en particular,como al fenómeno religioso en general.

El razonamiento en el que se sustenta la tesis de Estrada esel siguiente: dado que el fenómeno religioso está presente en todas lasculturas, la pregunta por Dios (o lo divino, lo sobrenatural, etc.) es esencialal ser humano. Esta tesis, que a primera vista resulta verosímil, es falsa,incluso aunque, de hecho, la pregunta por lo divino formara parte esencial dela naturaleza humana.

Que en todas las culturas conocidas exista el fenómenoreligioso no es sostén suficiente para afirmar que tal producto esté, de algunamanera, en nuestra propia naturaleza. Todas las culturas descubrieron el fuegoy lo utilizan, ¿forma por ello la pregunta por el fuego parte de la naturalezahumana?

La domesticación del fuego y la aparición del fenómenoreligioso no son hechos necesarios, dada la naturaleza humana, sino contigentes:se dieron porque determinadas circunstancias fueron propicias para ello.

Comoocurrió con la rueda: hubo pueblos en América que no la conocieron, porque susmontañas no tenían la suficiente pendiente como para haber visto rodar laspiedras. No obstante, sí que construían puentes sumamente seguros, largos y demanera eficiente.

Ya sabemos que la tesis de Estrada es inconsistente. Es más,nos interesa que lo sea para preguntarnos por el carácter moral, si se puedehablar así, de la religión sin necesidad de referirnos a la naturaleza humana.En términos simples: ¿La religión es buena o mala?

Creo que ni Sancho Panzapodría hacer una formulación más sencilla de la cuestión.

Las religiones no son ni buenas ni malas, sinoinconsistentes, es decir, están llenas de falsedades. Y con algo así sepuede hacer cualquier cosa que nos plazca. Los teólogos de la liberación,Estrada es un teólogo de la liberación, han utilizado las creencias religiosasdel pueblo latinoamericano para que este se libere de la opresión que sufre;otros utilizan las creencias religiosas para que los jóvenes emprendan guerrassantas y se inmolen donde más gente encuentren.

De una proposición falsa se sigue cualquier cosa.

La fraseanterior es una ley lógica, un principio llamado ex falso quodlibet oprincipio de explosión. Algo así podemos aplicar a las religiones. En la medidaen que no son más que cuentos, mitos e historietas inconsistentes sobrepersonajes casi siempre imaginarios, de ellas puede extraerse tanto la conclusión(que tiende a convertirse en meta y deber) de que hemos de matar a nuestroinfiel vecino, como la conclusión de que hemos de comérnoslo a besos.

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