Los Reyes han llegado repartiendo regalos a diestra y siniestra para niños y no tan niños olvidando por unos días que hay crisis económica y que en lugar de quedarse en casa mirando la televisión se puede salir y hacerse con algún producto rebajado como muestran los grandes carteles aunque el importe final no concuerde con el de la etiqueta y nuestro bolsillo se resienta aún más desde que empezara diciembre haciéndonos tirar de la tarjeta, aquella que al momento de pagar nos gustaría que fuera una de las black.

Los Reyes también han traído un regalo encubierto a Rajoy, el de la reducción del paro, y digo encubierto porque todos sabemos que estas cifras a pesar de ser aún superiores que las del mismo mes del año pasado, los contratos que se contabilizan son temporales de uno a tres meses que es lo que duran las Fiestas y la temporada de Rebajas para sobrellevar la cuesta de enero que en muchos casos no llegan a febrero.

Todo esto sumado a los miles de jóvenes en edad de trabajar que han salido del país huyendo de esta precariedad y en busca de un futuro laboral que reduce también la lista de cotizantes, un alivio para los porcentajes pero no para las familias que se han quedado esperando a que estos contratos se conviertan en indefinidos, pero es como pedir un regalo al cuarto Rey, el de la esperanza.

Mientras tanto, la que tiene esperanza en demasía es la Infanta Cristina de Borbón, quien espera junto al árbol su mayor deseo por Reyes, el que el juez José Castro acepte su recurso a trámite presentado y acogiéndose a la "doctrina Botín" que le permitiría liberarse de la imputación como "cooperadora necesaria" del Caso Noós, una decisión que mantendrá en vilo la esperanza de doña Cristina hasta una semana como máximo.

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No olvidemos que los Reyes aunque nos hayamos portado mal siempre traerán algo a parte del carbón porque en el fondo todos tenemos ese puntito de maldad que nos hace falta para nuestro equilibrio, eso bien lo sabe nuestra infanta y nuestro presidente, y nosotros mismos al levantar el paraguas al revés en la cabalgata de Reyes aunque de ello se burlen en Twitter y que la policía siempre acabe detrás de Baltasar, en la Cabalgata digo, por ser el último en llegar; por eso lo único que pido es que me toque la figurita del roscón.