No es ninguna novedad. El señor Junqueras lo ha dicho por activa y por pasiva desde que es una figura pública de la política catalana. Quiere una #Cataluña independiente sí o sí y pese a quien pese. Ahora, en una entrevista concedida a un medio de la prensa nacional, ha dicho que si gana las próximas elecciones del 27 de septiembre, comenzará el proceso de separación del estado español.

Junqueras está dispuesto a conseguir la independencia pasando por encima de todo y de todos. No tiene ninguna duda. Para ello, no ha tenido ningún tipo de remilgo a la hora de apoyar los desastrosos presupuestos de CiU para 2015 y pactar con Artur Mas una buena parte del programa político con el que se presentará a las próximas #Elecciones.

De hecho, se nota que el líder republicano tiene bastante prisa por conseguir su objetivo. Él ha dicho claramente que quiere una Cataluña independiente desde siempre, ya que fue la educación que recibió. Así pues, ha preferido apoyar en ciertos puntos la desastrosa gestión que Artur Mas hace de la Generalitat a tener que esperar hasta 2016 y permitir que todo siga su curso. De hecho, declara que cree que es la solución acertada a una situación que se hace más insostenible por momentos.

Siendo preguntado por su confianza en el líder de CiU, el dirigente republicano están convencido de que Mas cumplirá lo prometido. Es más, añade que dará las explicaciones necesarias por el caso Pujol, que asola a la coalición de Convergencia y de Unió. De hecho, se antoja mucho suponer, ya que Mas demuestra ser un especialista del billar a tres bandas y se mueve con soltura en terrenos pantanosos y el juego político de patada hacia delante y mañana ya veremos.

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La CUP se queda fuera

Por otro lado, la CUP ha decidido quedarse fuera de este tipo de pactos que suenan bastante contra natura. De hecho, les acusan de partidistas. Y no parece que les falte razón. Suenan como lo más sensato de un proceso de soberanismo e independencia que parece atribulado, a lo loco y sin pensar demasiado en las consecuencias reales en la ciudadanía, que como siempre, será la que pague los platos rotos de los desvaríos de grandeza de políticos como Artur Mas e impacientes que aceptan el todo vale con tal de conseguir lo que quiero, escuela a la que se apunta Oriol Junqueras.

La independencia de Cataluña puede ser una buena solución. O tal vez no. Lo que sí que no suele traer consecuencias positivas son los pactos con el diablo. Cuando actúas contra tu propia naturaleza, el resultado puede ser desastroso. Junqueras, hasta hoy, parecía un político sensato. Él sabrá lo que está haciendo.