Ayer, tras el terrible atentado a la revista parisina ‘Charlie Hebdo’, muchos fuimos presas de la indignación, atribuyendo el ataque a una censura contra la libertad de expresión, que, aunque lo es, este asunto merece un análisis algo más detallado. Es curioso cómo se ha ido abriendo camino el racismo y la intolerancia, dejando de lado otras cuestiones más profundas, que van más allá de la religión. Crece por momentos, el odio y el miedo, hacia este movimiento “radical islamista” que no es otra cosa que un “producto fabricado” en occidente. ¿Qué hay detrás de todo este fanatismo religioso?, pues lo de siempre, grandes potencias económicas que pretenden justificar sus incursiones en otros países. El petróleo, el dinero…

No hay más que echarle un vistazo a la Wikipedia si no tenemos a mano otra cosa, y mirar el capítulo que habla de la Guerra Civil de Afganistan, un país que comenzó a simpatizar demasiado, (para el gusto del imperio de EEUU), con el socialismo, ya que Afganistán estaba bajo la protección de la antigua Unión Soviética. El Gobierno estadounidense decidió financiar a los grupos radicales y religiosos del país, para que se hicieran con el gobierno y ya, de paso, boicotear a la URSS. El terrorismo religioso es algo necesario para las grandes potencias, es un modo de justificar los negocios sucios que proceden de los intereses económicos, intereses que destrozan la vida de millones de personas y condenan a muchos países al subdesarrollo.

Como bien han analizado algunos articulistas, la religión, el racismo, el terrorismo y el miedo, son ideales para justificar, en occidente, el entrometerse en los Gobiernos ajenos y las incursiones continuas en diferentes países, arruinando vidas y dejando miles de muertes; con el pretexto, siempre, del interés económico, pero utilizando la “Libertad” como bandera. Basta recordar la guerra de Irak, en la que jamás se encontró el famoso “armamento de destrucción masiva”, pero donde, sin embargo sí hallaron petróleo.

Ahora, con motivo de este atentado, el racismo y el odio irracional crecerán inevitablemente, para el regocijo de “la mano que mueve los hilos”. Muchos vimos lo que sucedió cuando el actor Willy Toledo declaró ayer en su cuenta personal de Twitter que “Occidente mata a diario”, muchas voces se alzaron criticando sus palabras. Más tarde, Toledo argumentaba que “tanto la OTAN como el Pentágono, arrasan países enteros, en los que la gente muere diariamente” ¿De qué nos sorprendemos entonces? Lo curioso es que muchos de los que defendían la libertad de expresión, criticaron duramente al actor por sus palabras. Al parecer lo que aquí importa es ser políticamente correcto, sino, no hay libertad de expresión que valga.

Después de este terrible atentado, que todos condenamos, (eso no hay que dudarlo), también sería bueno reflexionar e ir un poco más allá. Debemos admitir, aunque duela, que las actuaciones de Estados Unidos, en conjunción con Europa, en el campo internacional, tienen mucho que ver en este asunto.