Aunque yo soy europeísta, siempre lo he sido y creo sinceramente que este país es ahora más moderno sólo gracias a haber entrado en la Unión Europea y gracias a los fondos que ésta aportó. Tengo que lamentar que la UE lleva años a la deriva y presa de una decisión lamentable de ciertos políticos sin escrúpulos, como la Canciller del país Campeón del Mundo de fútbol, que ya supondrán de quien hablo, cuya soberbia y avaricia no le deja ver cómo ha oprimido, democráticamente pero oprimido, a un país entero sin necesidad de cometer las mismas atrocidades que sus compatriotas 70 años atrás.

El seguidismo de los dos principales partidos políticos de Grecia ha llevado al desastre a Grecia entera, sin saber modernizarse y con un nivel de corrupción que arruinó al Estado, hasta que se vieron obligados a pedir rescate a la UE, con unas condiciones humillantes. Lo peor ha sido la soberbia de la Canciller alemana, que sólo aparenta pena por los oprimidos cuando visita el campo de concentración de Auschwitz.

Syriza no era quizás la mejor alternativa para salir de esto, pero es la más sincera en querer conseguir resultados verdaderos, que saquen a Grecia de la miseria dickensiana que padece.

La troika comunitaria, junto con el FMI, otro organismo con una muestra de pecados capitales que harían aparecer a los míticos actores de cine para adultos John Holmes, Rocco Siffredi o Moana Pozzi como vírgenes, no quieren comprender que lo que han hecho con Grecia ha sido una infamia. Están desesperados por que no consiguen quedar como los "buenos", que si Christine Lagarde viene por allí, será recibida hostilmente, aunque ella y los medios que la apoyan le presenten como si fuera una indefensa y santa mujer judía en la Alemania nazi. Nadie en Grecia se cree ya sus sermones morales que parecen calificar a quien desee ganar un poco más de dinero en un trabajo honrado de oficinista como alguien que es un pecador, un monstruo de soberbia que se atreve a compararse con los ricos que conviven con Santa Madame Lagarde, y al que Dios condenará al Infierno por su imperdonable pecado.

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Grecia no está sola en su decisión de no votar a los lacayos de Berlín y Bruselas. Francia también le ha apoyado, hace años que sufre la tragedia de luchar sola contra Berlín y encima le han llovido palos. Italia también ha aplaudido a los griegos, e Irlanda, otro país arrasado por la crisis y los rescates de la UE, quiere renegociar la deuda. Contra ellos tendrán que ir también. Hollywood ya sabe cómo hacerlo: después de la guerra de Iraq, Francia fue mostrada como un país de ladrones, tanto de dinero como de la mujer de cualquier americano decente en varias películas. Suerte que el FMI o la UE no tienen capacidad de hacer películas que defiendan "sus" valores.

En España, la Prensa conservadora ha sido hostil con Syriza. Y los políticos del partido gobernante, no digamos. A alguno se le ha calentado no la boca, sino los dedos con los que escribe en el móvil en Twitter y ha llegado a meter por en medio a Arnaldo Otegi para descalificar la victoria de Syriza y el apoyo que recibe de Podemos.

Y Esperanza Aguirre, otra que tal, nuevamente muestra mentalidad decimonónica en éste y en cualquier tema, igual que quiso vendernos a José Luis Garci como un cineasta super-moderno que iba a hacer una película que los jóvenes verían por millones, como si él fuera el Justin Bieber del cine patrio o el Dos de Mayo fuera Los Juegos del Hambre en versión antigua que molaba a los viejos.