La marea de islamofobia crece en Francia y las primeras olas ya han llegado a la orilla. Concretamente a la orilla de Marie Le Pen, la líder xenófoba del partido de ultraderecha Frente Nacional.

Con la sangre de los asesinados todavía por limpiar en las calles de París, Le Pen ha decidido sacar tajada de esta situación y ha comenzado su particular carrera con dirección a los Campos Elíseos, a través de una serie de comunicados y apariciones en los medios con mensajes claramente enmarcados en clave electoral.

Si en su primer mensaje, a los pocos minutos del atentado terrorista, ya se erigía como la responsable "para permitir a Francia defenderse de esta guerra que le ha sido declarada", dejando claro que se trata de una única fuerza política -y por ende del único líder- que sabe cómo atajar el islamismo radical creciente en Francia tras muchos años advirtiendo de su existencia, en las últimas horas ha dado un paso más allá anunciando medidas para cuando llegue al poder.

La líder del partido nacionalista Frente Nacional ha asegurado que si sale vencedora en las próximas Elecciones generales propondrá en referéndum la instauración de la pena de muerte -lo que excluiría al país galo de la Unión Europea- para aplicarse contra los autores de los crímenes más atroces.

En el caso español, la derecha mediática ya ha comenzado su particular cruzada contra el islam. Editoriales de corte claramente xenófobo y declaraciones de tertulianos afines a los partidos conservadores en los que se habla abiertamente de un problema grave que puede afectar a nuestro país si no se toman cartas en el asunto, son el auspicio de un discurso que no se tardará en propagar a los líderes de los partidos conservadores si el brutal asesinato de los redactores del Charlie Hebdo todavía colea cuando se abra oficialmente la campaña electoral.

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Algunos miembros de la segunda fila que aspiran volver a la primera en cuestión de meses, ya han deslizado las líneas maestras que les pueden devolver un puñado de votos: "Parece que porque estuvieron aquí 800 años tengan derecho a volver", Esperanza Aguirre (dixit).