El eterno debate se nos presenta una vez más sobre la mesa con el encuentro del Open de Australia entre Kiki Bertens y Eugenie Bouchard en la retina de las acérrimas defensoras de la decencia de la Mujer. En la entrevista posterior al enfrentamiento, el periodista Ian Cohen le pidió a Bouchard dar un giro sobre sí misma en medio de la pista con el fin de resaltar su belleza. Pese a que la francesa accedió a la petición del periodista, ni mucho menos pareció estar contenta con la situación a la que fue expuesta.

La misma desaprobación ha mostrado un numeroso colectivo femenino incluída su compañera de profesión Serena Williams, que manifestó lo siguiente: "No creo que le pida lo mismo a Rafa Nadal o Roger Federer". El amigo Novak Djokovic estará muerto de celos. Anda que olvidarte de él, que se apunta a un bombardeo...

Repasemos otro ejemplo que tuvo lugar en septiembre. En un partido del Mundial de Baloncesto disputado en el BEC de Barakaldo, apareció en escena un grupo de animadoras al ritmo de 'Bailando' de Enrique Iglesias, cuyo estribillo menciona "Yo quiero estar contigo, vivir contigo, bailar contigo...una noche loca..." El speaker de aquel encuentro, Carlos Olías, pronunció mientras las animadoras se retiraban: "¿A quién no le gustaría pasar una noche loca con ellas?"

La controversia no tardó en avivarse.

La periodista Maitane Junguitu hizo eco de lo acontecido a modo artículo que tituló 'Machismo en el Mundial de Baloncesto' y Emakunde, del Instituto Vasco de la Mujer, señaló respecto a las palabras del speaker: "En ningún contexto se debe permitir que se falte al respeto a las mujeres". ¿Revelar atracción física sin soeces es faltar al respeto? Se preguntarán qué dijeron las animadoras, ¿verdad? Bueno, pues las supuestas afectadas defendieron a Carlos Olías e incluso le calificaron de "educado y respetuoso". Qué contrariedad, ¿no?

No obstante, no sólo de sujetos masculinos se pueden extraer ejemplos de este tipo. La presentadora Mercedes Milá pidió en plató a un concursante de Gran Hermano que le hiciera un striptease. Por si fuera poco, la catalana también ha protagonizado numerosas escenas en el mismo reality pidiendo besos a los concursantes.

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¿Se imaginan si fuera un hombre el valiente iluso que incurre en semejantes temeridades? Francamente, yo no los tengo tan grandes como para imaginármelo.

La diferencia de enfoque según quién realice las acciones es obvia. Analicemos los ejemplos de la tenista Bouchard y el del striptease del concursante de GH a Mercedes Milá. Si observamos el titular del suceso que envuelve a la tenista francesa, leemos 'El polémico/incómodo pedido de un periodista a Eugenie Bouchard', mientras que respecto a lo de Mercedes Milá encontramos 'Mercedes Milá se pone las botas con el desnudo de Juan Carlos'. ¿Por qué en este caso se pasa completamente por alto que todo surgió por una petición de la presentadora y en el caso de Bouchard lo noticioso es lo que salió de la boca del periodista? Reflexionen.

Pues bien, para añadir más picante a todo este asunto, ahora se pretende erradicar el piropo. Y no es broma, eh. ¿Hasta qué extremo estamos llegando? A día de hoy, la línea que separa el cumplido de la ofensa es cada vez más fina y la sensibilidad de cristal impera por encima de todo. Eso sí, con la misma facilidad que afectan las cosas se exigen ejecuciones y se cuelgan carteles infundados. Señoritos y señoritas, salirse del guión no tiene porque ser malo, aunque exista un grupo de eternos ofendidos que no lo vea con buenos ojos. Para todos ellos, Carpe Diem.