Una relación muy especial con lo que ahora se realiza en los ámbitos de la informática, la política y el comercio en Internet se puede encontrar implícita en "La carta robada", de Edgar Allan Poe, en el cual se narra desde el punto de vista del relato policiaco -del cual Poe era un gran maestro y de hecho es considerado el padre del género-, lo poderoso que puede llegar a ser que manos equivocadas tengan información confidencial.

Los recientes ciberataques y revelaciones de información confidencial que han puesto de cabeza a políticos, famosos, instituciones o gobiernos de uno o varios países vienen muy a cuento con la temática del relato de Poe, en el que se narra la manera en que una carta robada por un vival que frecuentaba las élites políticas es de capital importancia, pues de acuerdo con la trama, el inspector que va a contratar los servicios del detective Auguste Dupin refiere que el ladrón de la carta chantajeaba al autor de la misiva con develar una información muy delicada ahí plasmada y que, para bien o para mal, ésta fungía como un arma poderosa.

Ahora bien, más allá del asunto maniqueo o de si está bien o mal la revelación o manipulación de datos confidenciales, pensemos en el ya emblemático caso de Julian Assange y Wikileaks, el portal de información que reveló los abusos militares de Estados Unidos en Afganistán. Asimismo, en la farándula, el "Celebgate" o el robo de algunas fotos en cuentas que almacenan información en la "Nube". Ambos casos han puesto de cabeza a los autores de esa información.

Pero, para regresar al punto de partida, la idea fundamental es que existen similitudes en este tipo de crimen, por llamarlo de una manera, con el relato clásico de Edgar Allan Poe, y es que hoy en día la información es precisamente una especie de arma que puede ser letal y puede desencadenar, o ha desencadenado ya, de hecho, nuevas guerras; una nueva modalidad de ataque y contrataque que realizan sujetos en conflicto; una especie de ciberguerra que está marcando esta era de la información y que, a pesar de que la diferencia es que no hay muertos, sí hay daños colaterales a la economía y la confidencialidad de datos empresariales o comerciales.

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Otro caso que ejemplificaría esta semejanza es el reciente conflicto que se derivó por el hackeo a mails y cuentas personales de la casa productora Sony Pictures realizado por, supuestamente, los norcoreanos como consecuencia de la temática del filme La Entrevista que se burla de Kim Yong-un y, a partir de entonces, se ha abierto un fuego de declaraciones entre Estados Unidos y Corea del Norte.

Lejos de las similitudes y diferencias que puede haber entre literatura clásica y esta "era de la información", lo cierto es que la guerra siempre ha estado presente y que sólo ha cambiado la forma de llevarla a cabo. No obstante, la lectura o relectura de los clásicos de las letras universales redunda siempre en develarnos una verdad, por muy desagradable que ésta pueda ser. Indudablemente el acierto de Edgar Allan Poe es que, a pesar de haber escrito este relato hace más de 150 años, muestra un tema en suma relevante y muy vigente: la faceta oscura de la naturaleza humana.