Con la irrupción de nuevas fuerzas políticas en España, que ofrecen mayor transparencia y democracia en sus mecanismos de elecciones internas, los viejos partidos (PSOE y PP), se han visto obligados a ofrecer una imagen diferente a la que tenían y le han querido llamar, regeneración democrática. Primero empezó el PSOE, que se vio en la necesidad de tener que llevar a cabo una “regeneración democrática”, pues la confianza de la ciudadanía hacia ellos, ponía en riesgo su posibilidad de ser el próximo partido de gobierno. Ahora, con Pedro Sánchez a la cabeza, se presentan como ‘el nuevo PSOE’, y aunque no hay nadie nuevo, sí es cierto, que no eran muy mediáticos ni famosos de cara a la mayoría de ciudadanos. Aunque muchos desconfían todavía de esta “regeneración democrática”, realmente ha conseguido recuperar parte de su electorado.



Pues bien, el Partido Popular, de derechas, vamos conservador, está haciendo eso, una regeneración democrática de derechas y conservadora, desde luego no traicionan sus principios. Y es que, realmente tiene que ser muy duro para la gente conservadora, verse obligado a cambiar. Tan duro, que parece que su regeneración, les está envileciendo. Porque, no creo que nadie pueda cuestionar, que nombrar como portavoz en el parlamento a Rafael Hernando, tiene que ver más con buscar la confrontación, que el dialogo.

Pero no se quedan ahí, van más allá, y para demostrar que se han tomado muy en serio esto de la “regeneración democrática”, esta misma semana han nombrado como jefe de campaña a Carlos Floriano, el mismo que tachase a Podemos de “telepredicadores bolivarianos”. Pero para la gente de Génova, esto parece no ser suficiente, pues el último fichaje de los populares, es Pablo Casado, sí el que anteriormente fuera el secretario general de las juventudes del PP, un chico que participa muy a menudo en “La Sexta Noche” y en la que en una ocasión dijo que, Podemos traería a España, “el canibalismo comunista chino”, aunque es más famoso todavía, por decir que, “la izquierda es rancia” pues se preocupa mucho del descanso de los muertos de la guerra civil, que aún hay enterrados en las cunetas. Vamos, una perla de la objetividad, valga la ironía.