Según medios informativos de La Sexta Noticias, el juez de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu, ha imputado a setenta y ocho ex consejeros y ex directivos de Caja Madrid por el uso que hicieron de las tarjetas black en las que cargaron gastos personales de más de quince millones de euros entre el 2003 y el 2012. Solamente, entre los días 16 y 18 de febrero, cita a declarar a 27 miembros del consejo de administración de Caja Madrid y Bankia. Una prueba más de que el sistema de tarjetas opacas era irregular y fraudulento.

Los cuatro directivos que no hicieron uso de esta tarjeta serán llamados a declarar como testigos el 20 de febrero según la resolución del juez Andreu, lo esencial es saber el concepto por el que emitieron y entregaron esas tarjetas. El juez considera que hay dudas sobre el carácter de los gastos y quiere aclarar si se emitieron como gastos de representación o como complemento de retribuciones supuestos que definirían los delitos de administración desleal y apropiación indebida reconocer que se entregaron con fines distintos a los previstos en los gastos de representación.

Supondría una valoración bien distinta por el juez. Si los imputados declaran una versión de los hechos y otros una bien diferente, este juez lo va tener difícil para el esclarecimiento de la trama y posterior sentencia. No obstante, irregularidades con las tarjetas y su uso si existieron y la capacidad de dirimir un juicio justo es solo del juez ayudado por pruebas solidas de las investigaciones hechas.

Es decir, si las tarjetas contenían unas cantidades y con ellas hicieron gastos, como comprarse coches, hacer regalos, comprar relojes o dar fiestas y las entidades bancarias no preguntaban ni indagaban de donde provenía tanto dinero es porque o hacían la vista gorda o sabían como ellos que todo era lo mismo, dinero que recibían para no darse por enterados de todo el entramado que había con las tarjetas opacas. Muchos a hacer uso de ellas y solo unos pocos se negaron a usarlas, ya veremos si se hace justicia. #Corrupción