El FMI se caracteriza por ser un organismo internacional al que le suele gustar "meter las narices" en los gobiernos ajenos. ¿Le importa algo al Fondo Monetario Internacional eso que llamamos democracia? Al parecer no mucho. Lo que les importa es el dinero, los mercados, la bolsa, el seguir creciendo siempre, aunque sea de manera desigual, basándose en algo tan frío e impersonal como la economía. El FMI no entiende de dramas humanos, o más bien, es que no le importan lo más mínimo. Ellos simplemente quieren cobrar y crecer, crecer y cobrar, hasta el infinito y más allá; el cómo, le importa un comino, si se me permite la expresión.

Al FMI, defensor acérrimo de las políticas de austeridad que están condenando al sur de Europa, a la exclusión, la pobreza y el subdesarrollo, no le importa el que los griegos no tengan nada que comer y que no puedan calentarse en invierno; le es indiferente que vivan o que mueran; lo que ellos quieren es, sí, cobrar.

Y por eso, la presidenta del FMI, Christine Lagarde, la misma que dijo aquello de que "había que reducir los costes de la mano de obra", (percibiendo ella misma un sueldo astronómico), además de otras perlas similares, se permite ahora el lujo de amenazar a Syriza.

Syriza, liderado por Alexis Tsipras, es un partido similar al Podemos español, que surge igualmente de la indignación ciudadana y que tiene como una prioridad la reestructuración de la deuda exterior. La señora Lagarde, desde la comodidad de su asiento (que seguro, vale más de lo que muchos cobraremos en un año o dos), ha dejado caer, como que no quiere la cosa, que "no pagar la deuda tiene consecuencias".

No solo se permite, bajo esta clarísima amenaza, el coaccionar a un partido político, sino que bajo estas palabras condiciona también a la totalidad del pueblo griego que, se supone, tiene derecho a decidir en unas elecciones libres.

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¿De qué nos sirve la democracia entonces si quienes deciden no son los ciudadanos? Hasta ahí llega la desvergüenza del FMI, que después de arrasar Grecia con sus políticas, se permite hostigar la libertad de los electores griegos, sembrando el miedo a "las consecuencias" de su voto. Lagarde, seguramente, no pasa hambre y por eso habla con boca ancha acerca de que "la deuda es un contrato" y como antes he dicho, el que la gente deje de comer para pagar, únicamente los intereses de una deuda que no podrá saldarse jamás, le trae sin cuidado, porque adivinad, sí, ellos lo que quieren es cobrar.

Syriza, no obstante, sigue encabezando todas las encuestas y se prevé que sea la próxima fuerza de gobierno en Grecia, en unas elecciones anticipadas que tendrán lugar el día 25 de enero. En España, el proceso griego está generando mucha expectación, pues nuestro futuro también está en juego. La situación es muy similar, pese a que nos digan constantemente que España no es Grecia, y sin embargo, cada vez nos asemejamos más.

Podemos encabeza las encuestas en intención de voto directo y ha mostrado su apoyo al candidato griego Alexis Tsipras. Veremos los resultados de las elecciones el próximo domingo y esperemos que sea el pueblo griego el que decida libremente quién debe gobernar y no una institución dictatorial y antidemocrática como lo es el FMI.