Para el ex funcionario del Gobierno de los Estados Unidos, la autoría en solitario de los hermanos Kouachi no está del todo clara: “Pueden ser tanto culpables como chivos expiatorios”. En su opinión, hay “pruebas” que establecen similitudes en la forma en que el FBI se ha servido de los complots terroristas “para hacer real la amenaza terrorista para los estadounidenses”, escribió Roberts en su sitio web. Afirmó también que las agencias norteamericanas han planeado operaciones de falsa bandera en Europa para encender el odio contra los musulmanes y acentuar así, el cerco de influencia de Washington en los Estados Europeos.

Haciendo un paralelismo con el 11S del que, sorprendentemente se encontró intacto el pasaporte de uno de los secuestradores de un avión en los escombros de las torres gemelas, Craig Roberts afirma que, la “aparición” del carnet de uno de los autores de la hoy llamada masacre contra la libertad de expresión, apunta a que “el ataque contra Charlie Hebdo fue un trabajo interno y que las personas identificadas por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA por sus siglas en inglés) como hostiles a las guerras occidentales contra los musulmanes, serán incriminadas por un trabajo diseñado para “devolver a Francia bajo el pulgar de Washington”.

Los autoproclamados “supervivientes de Charlie Hebdo” anunciaron ayer que el semanario publicaría una edición especial de 3 millones de ejemplares de la revista con una caricatura de Mahoma en la portada en la que el profeta fundador del Islam aparece sosteniendo un letrero con la leyenda: “je suis Charlie Hebdo” y cuya frase titular: “Está todo perdonado”, reafirma la idea de que los trabajadores de dicha publicación se consideran mártires de la libertad de expresión. A esa proclamación se han sumado jefes y ex jefes de Estado que se manifestaron en las calles de París en repudio al asesinato de los dibujantes y director de Charlie Hebdo.

Que se califique el ataque como un atentado contra la libertad de expresión, a mí, como a cada vez más personas nos resulta si no insultante, como menos, sí descabellado, una barbaridad.

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Las viñetas contra Mahoma y el Islam no son otra cosa que inexcusables faltas de respeto, “basura islamófoba”, como la adjetivó el periodista Luis del Pino, con quien no suelo estar de acuerdo, pero sí en esta ocasión, en lo que se refiere a la polvareda mediática que levantó el terrible suceso. El ataque contra Charlie Hebdo no puede ser jamás un ataque contra la libertad de expresión, pues esta no incluye o no puede incluir la incitación al odio, ni la sistemática humillación de ningún grupo humano, mucho menos, la defensa o trivialización de la violencia contra personas. Es, sin lugar a dudas, un crimen despreciable e inhumano, lo que queráis, pero no es un ataque contra la libertad de expresión que exige responsabilidad y respeto a los derechos de las personas a creer y pensar como prefieran.

Para concluir, resulta inadmisible que se inicie una campaña demandando que, en respuesta al ataque, toda la sociedad se haga eco de viñetas en las que se continua incitando al odio contra musulmanes o que se ridiculizan sus creencias y su cultura.

Cuando se dice que Charlie Hebdo publicaba viñetas satíricas se endulza la realidad, pues lo que esta publicación ha estado haciendo es, en muchas ocasiones, apología de la xenofobia.

Por esta razón, y por lo turbio que está el flujo de la información en torno a este terrible suceso, yo no puedo ni se me ocurriría apoyar la campaña que coloca a los asesinados como mártires de la libertad de expresión. No apoyo a la violencia, de ningún tipo, por eso, 'Je ne sui pas Charlie Hebdo'. #Unión Europea #Terrorismo #Religión