Un asesinato que parece sacado de una película de Scorsese o de Coppola ha sacudido Argentina entera, lo que tiene que ser colosal, siendo un país que por sí solo mide una quinta parte de toda Europa. Y el caso o el móvil es muy grave, tiene que ver con un atentado terrorista que hace dos décadas atacó a los judíos argentinos o a representantes de Israel en el país de Adolfo Pérez Esquivel.

La peculiar Presidenta del país, Cristina Fernández de Kirschner, viuda de Néstor Kirschner, se ha visto salpicada de lleno por este estrambótico caso. Pese a sus desesperados intentos por demostrar que es inocente, el país entero la cree culpable directa o indirecta del crimen, que según los forenses, no pudo ser ningún suicidio.

Argentina, pese al gran talento de sus habitantes para la Cultura (grandes escritores, actores, cantantes…) y el fútbol (estaríamos semanas hablando de los grandes jugadores de allí), no ha tenido la misma suerte en la Política, dando políticos que diríamos fueron o son lo más alejado u opuesto a maestros del arte de gobernar como Winston Churchill, Konrad Adenauer o François Mitterrand. Si ya peculiar era Carlos Menem, sus sucesores lo han hecho bueno o igual de mediocre.

Para empeorarlo todo, el próximo 25 de octubre hay elecciones presidenciales en Argentina, y esto para Cristina puede ser su muerte… política. Hay toda clase de sospechosos, de corrupciones diversas, de asuntos extraños. La Presidenta no ha querido admitir ninguna responsabilidad, y con la prepotencia habitual en ella, que la convertiría en la Esperanza Aguirre porteña, se ha presentado como víctima de los servicios secretos de la SI (Secretaría de Inteligencia), que la Presidencia dirige.

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Si en Barcelona se ha visto que la Guàrdia Urbana aún tiene resabios del franquismo, algo inconcebible en la Catalunya moderna, y que ha afectado incluso a ciudadanos argentinos residentes en la ciudad en el caso 4-F que denunció el documental "Ciutat Morta", Argentina tiene unos servicios secretos que poco han evolucionado desde la caída de la dictadura de Videla, Galtieri y Bignone en 1983.

Los otros candidatos opositores a CFK, Sergio Massa, Daniel Scioli y Mauricio Macri, aprovecharán este acontecimiento para sus campañas, aunque la demagogia ha partido desde Aníbal Fernández, Secretario de Presidencia, que ha insultado a Massa desde Twitter. Además, Macri está involucrado en un turbio asunto, que conociendo la visceralidad de las campañas electorales latinoamericanas, será aprovechado por sus adversarios en una lucha abierta en la que sólo falta Hulk Hogan.

Por supuesto, actuarán con cuidado de no contradecir lo que opine la gente, ya muy sulfurada en este sórdido caso.

La paciencia de los argentinos se ha acabado, y en un caso con tintes racistas como un atentado antijudío que mató a 85 personas no querrán excusas baratas. Y Nisman acusaba a CFK de encubrir a los asesinos de aquel atentado. La fiscal Viviana Fein está investigando a un ritmo como lo hacía el español juez Garzón, con toda clase de hipótesis, las primeras referentes a donde vivía el difunto fiscal y de la última persona que le vio vivo. Como si fuera un episodio de una serie policiaca, pero en la realidad, esperamos el próximo capítulo y a ver quién es el "malo" que irá a la cárcel o verá su carrera política finiquitada.