La Prensa catalana no había informado mucho de la existencia del documental "Ciutat Morta", apenas excepciones como el diario digital VilaWeb y el semanario también digital Directa.cat, y la TV pública catalana, tampoco, ni siquiera a través del excelente programa cinematográfico semanal "Cinema 3" del veterano Jaume Figueras.

Pero salta a Internet el Sábado que se va a emitir por Canal 33, el segundo canal de Televisió de Catalunya, tan minoritario en audiencias como La 2-TVE. Y más con la censura previa de cinco minutos por petición a una jueza de uno de los implicados en la tragedia.

Acabada la emisión, cientos de personas se manifiestan exigiendo la reapertura del caso 4-F, como se conoce entre los barceloneses.

Se encendieron velas en memoria de una de las víctimas, Patricia Heras, que se suicidó en Abril de 2011 después de padecer una trágica odisea contada por ella misma en un blog, cuyas terribles peripecias parecen sacadas de una película de Michael Haneke.

Ahora que se empieza a saber todo, y más que hay políticos dispuestos a reabrir el caso y buscar culpables, algunos se han mosqueado con que lo haga gente de los partidos que entonces gobernaban en Barcelona, la coalición entre el alcalde del PSC, Joan Clos, y los partidos ERC e ICV. La Guàrdia Urbana barcelonesa ha sido quien peor se tomó el documental, calificándolo de "fantasía" y enzarzándose en una discusión con David Fernández (CUP).

Y otros lamentaron que nadie se acuerde del agente que quedó en estado vegetativo después de la pedrada que lo dejó primero en coma, mientras Patricia Heras es una víctima, heroína y mártir.

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Hombre, por que el agente tuvo mala suerte en recibir la pedrada del sinvergüenza que se la dio, aún sin aparecer, pero Heras sufrió una persecución que le quitó las ganas de vivir. Leí hace unos días parte de su blog, y es una descarnada descripción en primera persona de vejaciones y humillaciones inconcebibles en un país moderno, pues sufrió lo mismo que si estuviera en una prisión iraquí. O peor.

Lo que no hay ninguna duda es que hacía tiempo que un documental no impactaba tanto ni nos mostraba la realidad sin tapujos desde Michael Moore y su denuncia del uso indiscriminado de armas en su país. Tenían coraje los supervivientes de la matanza del Instituto Columbine, uno en silla de ruedas y el otro que apenas podía andar, insistiendo que se prohibiera la venta sin control de munición para armas en un famoso hipermercado. O la famosa entrevista de Moore al actor Charlton Heston, poniéndose él mismo en ridículo con su prepotente actitud falta de sensibilidad ante una niña muerta por un disparo de un arma.

O el siguiente, "Fahrenheit 9/11", Palma de Oro en Cannes, donde tocaba como nadie la misteriosa actuación de la Administración Bush antes y después del 11-S, que traumatizó a Nueva York, a su país y al mundo, con toda clase de detalles desconocidos y vergonzosos.

Pero "Ciutat Morta", rodado con pocos medios, no tienen la suerte de que Moore tiene muchos, ha ido al meollo de la cuestión, dice el tópico. Querían también los testimonios de los autores de los abusos, pero también se negaron a intervenir, como le pasa a Moore con los que él critica. Claro que al final, los políticos barceloneses y catalanes dejarán que se aclare todo, ya que están próximas las elecciones municipales y no quieren verse con la carrera política finiquitada o que el escándalo les quite votos. #Sociedad Barcelona