Hace algún tiempo me preguntaron, para usted ¿cuál es el mayor problema de la Ciencia en España? La verdad es que se trata de una pregunta compleja y difícil de contestar y en un primer momento, pensé que podría tratarse de un problema económico. Sí, es cierto, en España se invierte mucho menos dinero en investigación que en otros países de su entorno; sin embargo, pensándolo mejor, el problema no es sólo que se invierta poco dinero, sino que al poco dinero que se invierte no se le obtiene rendimiento.

Valga como ejemplo el sistema de formación de científicos en nuestro país. Gastamos una gran cantidad de esfuerzo y dinero público en formar, durante cuatro años, a nuestros mejores licenciados y graduados mediante Becas de Formación Predoctorales y una vez formados, los enviamos al extranjero, también gastando dinero público español (Programas Postdoctorales), con la finalidad de especializarlos.

Sin embargo, aquí, en la mayoría de los casos, se rompe la cadena y la escasez de recursos económicos y de posibilidades laborales, hechos que sirven como excusas para evitar su retorno a nuestro país. Mientras nos empeñemos, por la excusa de la formación, en enviar nuestros futuros talentos al exterior y a un punto de no retorno, el futuro de la ciencia en España estará gravemente comprometida.

Para que vean la gravedad del problema, hagamos un símil con la siempre competitiva industria del automóvil. Imaginen ustedes que, por ejemplo, la potente empresa alemana Mercedes-Benz invirtiera una enorme cantidad de recursos en instruir a sus mejores ingenieros y una vez formados, los transfirieran, sin posibilidad de retorno, a la competencia, por ejemplo a la BMW. Absurdo ¿verdad? Pues así funciona nuestro sistema de formación de científicos e investigadores; una lamentable pérdida de recursos y de capital humano que ningún Gobierno Español, del color que fuera, ha sido capaz de solucionar mediante la aprobación de insuficientes programas de reincorporación.

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Este ejemplo de mala gestión de los recursos públicos ha contribuido al éxodo juvenil y a una importante fuga de cerebros que sin duda, está teniendo una gran repercusión sobre el desarrollo de la Ciencia en nuestro país. Pero además de un drama científico, la situación se está convirtiendo también en un drama social y personal. Familias separadas en el nombre de la Ciencia, incapacidad de planear un futuro cercano y quizás lo peor, la sensación de haber sido abandonado por un país, que un día puso toda sus esperanzas en tu talento y en tu capacidad para sacarlo adelante. #Crisis