El más de millón y medio de personas (incluso más, se dice) que ha habido en la gran manifestación de París es de agradecer, y puede que "Charb" y sus compañeros que fueron asesinados con el fatídico 7 de enero de 2015 (casualmente coincide en el mes con otra matanza tristemente famosa, la de los abogados de Atocha en Madrid el año 1977 por la extrema derecha post-franquista) se sientan orgullosos de ver que su forma de hacer humor tenía su razón de ser.

No entraremos en si era demasiado extremo ese estilo de humor, ya lo comentamos en otro artículo en su momento. La práctica unanimidad de la Prensa occidental en su favor, con algunas excepciones como que la Prensa de los Estados Unidos publicó fotos de la revista pixeladas, como si fueran de una película de contenido adulto de John Holmes.

Pero incluso la Prensa conservadora salió en defensa de la libertad de expresión que ellos practicaban.

Han asistido muchos gobernantes del mundo entero, o gente de sus gobiernos como representantes, de Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, España, Italia, África, entre otros. Incluso han ido representantes de Catalunya como Artur Mas y el alcalde de Barcelona, Xavier Trías. Esto último porque, como muy bien recordó a una periodista francesa residente en Barcelona una manifestante catalana ante el Consulado francés, "se lo debemos a Francia porque nos apoyó mucho contra el franquismo".

Y ha sido muy buena iniciativa que la manifestación fuera hasta sitios como la Gran Sinagoga parisina, que también tuvo víctimas de los asesinos, juntándose gente de muchas religiones para demostrar que los horribles hechos que duraron 54 horas no caben en una sociedad como la francesa, que es laica pero no obliga a sus conciudadanos a renunciar a su religión privadamente.

Vídeos destacados del día

Lo que "Charb" y los otros dibujantes no hubieran aprobado jamás es ver en la manifestación a dirigentes políticos supuestamente a favor de la libertad de expresión que ellos defendían, como el Primer Ministro húngaro Viktor Orban, más un representante del Gobierno ruso de Vladimir Putin, aparte otros que demostraban, en vez de solidaridad, un oportunismo sin escrúpulos. Ha sido más sincera la gente del pueblo, la que se manifestó inmediatamente en la Place de la République el mismo miércoles, que ha continuado por varias ciudades francesas y del planeta los días siguientes, con eslogans como "No tengáis miedo" y la omnipresente "Je suis Charlie", ya un icono de la libertad como el mismo lema de la República francesa: "Liberté, Egalité, Fraternité".

Ayer, como muchos sábados, fui yo como público a La Sexta Noche, y le dedicaron tiempo de su debate al principio y al final del programa. Yo esperaba que sus habituales contertulios conservadores, Paco Marhuenda y Eduardo Inda, pondrían reparos a esta veneración mundial de los mártires de Charlie Hebdo, sabiendo lo que publicaba sobre los católicos, los Papas o los curas, que motivó en su momento muchas querellas contra ellos, muchas del total de 50 querellas que Charlie recibió desde 1992.

Pues para mi sorpresa no dijeron nada de esto, defendieron la libertad de expresión, y al final, cuando La Razón publicaba una portada de homenaje a ellos, pensé que no se habían atrevido a ir contracorriente. Estos días todos somos Charlie, "Semos Charlie" (sic), como dice Forges en un chiste de El País, sean cuales sean las cosas que "Charb" decidía que se publicaran en la revista, o como se ha visto en el Camp Nou (todo el mundo con "Tots Som Charlie", en catalán y en plural). #Unión Europea #Terrorismo