Caja Castilla-La Mancha fue la primera de las entidades financieras españolas que debió ser intervenida por el Estado y rescatada con dinero público. Después vinieron todas las demás, o casi todas, pero CCM tiene el triste honor de haber sido la primera. El hecho de que los datos hayan demostrado posteriormente que no era, ni mucho menos, la que en peores condiciones estaba y que, seguramente, en el agravamiento de su situación tuviera mucho que ver el acoso político que sufrió, no exculpa a sus responsables que, por cierto, todavía están pendientes de juicio.

La intervención del Banco de España se produjo el 28 de marzo de 2009, casi seis años después, podemos decir objetivamente, sin temor a equivocarnos y sin la menor tendenciosidad que, para CCM todo es hoy peor que antes.

Es más, podemos afirmar rotundamente que CCM ya ni es. Quedan las oficinas (no todas pero la mayoría), quedan los mismos rótulos, con las mismas letras blancas sobre el mismo fondo rojo. Pero de lo que fue la Caja de Castilla-La Mancha, hoy Banco CCM, solo son una letras que no significan ni representan nada.

Un tercio de su plantilla menos. Más de mil empleados menos, y los empleados que quedan, muchos con horarios reducidos, en E.R.E.. Ciento veinticinco millones de euros (125.000.000 €) gastados en reducir la plantilla. Son los números, peor aún es la impresión que causa pasar a cualquier oficina de CCM, uno o dos empleados que, o bien están sin nadie a quien atender pues los clientes hemos huído, o, en el momento en que todavía tienen alguien a quien despachar, totalmente desbordados pues, ante la falta de personal, en cualquier momento se forman colas desesperantes.

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Y encima ahora sabemos, por la denuncia de "Stop Desahucios", que son los únicos totalmente carentes de sensibilidad y con los que no se puede negociar. Ellos, unos de los principales responsables y culpables de la crisis que estamos sufriendo, como entidades financieras que son y, particulamente, cajas de ahorros, esas a las que, a casi todas, ha habido que rescatar, son, precisamente, los que ahora son más insensibles con los más sufridores de la crisis que ellos, las cajas, en gran parte han generado.

El problema es de falta de implicación con la clientela y con el territorio. El problema es de falta de personalidad propia. C.C.M. fue comprada por la Caja Astur, de Asturias como su propio nombre indica que, posteriormente, se fusionó con otras cajas regionales formando lo que hoy es Liberbank. En el proceso de negociación para la fusión y creación de la nueva entidad, ya nada tuvo que decir, pues ya nada era, nadie de CCM.

Mientras las cajas de ahorros eran entidades públicas, controladas políticamente, una especie de banca pública, el interés social les era obligado.

Los bancos privados tienen la obligación de conservar a su clientela e intentar incrementarla, por lo tanto, procuran cuidar su imagen. Hoy, CCM ya no es ni una cosa ni la otra, por lo menos es lo que demuestran. Sus gestores están en Asturias, a muchos kilómetros de aquí y lo que demuestran es que, para ellos, CCM no es más que una carga de la que parecen querer desprenderse como puedan aunque sea dejándola morir por inanición.

Es lo que vemos los castellano-manchegos, los que éramos clientes y los que no. Las demás regiones, de una forma o de otra, conservan su caja o forma parte de una mayor o tienen un banco nuevo. Nosotros hemos perdido una entidad que, con todos sus defectos, era nuestra, para bien y para mal, pero la nuestra. #Corrupción