¡Las coincidencias no existen! Si algo es tan obvio, tan cristalino como el agua que corre por los ríos y los mares, es que no hay nada ni nadie que nos haga pensar que es de otra manera, por mucho que esa persona que intenta convencernos sea la presidenta de un país. Como si de una película al más puro estilo presidencial americano, ha aparecido muerto el fiscal argentino Alberto Nisman.

El pasado mes de octubre, el Sr. Nisman acusó a la presidenta argentina Cristina Fernández del encubrimiento de un atentado iraní. Según Alberto, la presidenta argentina, "fabricó la inocencia de los terroristas" (según palabras del propio Nisman) que asesinaron a 84 personas en el atentado cometido el 18 de julio de 1994 contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina en Buenos Aires.

Hoy era cuando el fiscal debía ratificar la acusación contra Cristina Fernández de Kirchner. Sus guardaespaldas fueron a buscarle a su piso el sábado por la mañana. Al no obtener respuesta, dieron el aviso. Al entrar en el domicilio encontraron el cuerpo sin vida del fiscal argentino junto a una arma de fuego del calibre 22". Su muerte está siendo investigada. Sólo han podido reconocer ante los medios de comunicación que Alberto, de cincuenta y dos años de edad, ha muerto por un disparo.

El cuerpo que fue encontrado por madre de Nisman, que pudo acceder a vivienda con ayuda de un cerrajero, porque la puerta estaba cerrada a cal y canto con llave por dentro. Mientras muchos son los dedos acusadores apunta hacía Cristina, otros creen completamente en su inocencia.

Pero… ¿Cómo es Cristina Fernández de Kirchner? Es una mujer fuerte, luchadora con carácter, que no hace mucho se apartó de la vida política por un cáncer y reaparecía tras haberlos superado: "Querían crear la sensación de que yo no podía más". Una de las frases de Fernández de uno de sus discursos: "El que les venda un país donde no hay conflictos, les está mintiendo, eso no es la vida, la vida es conflicto".

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¿Y si ese conflicto fuera vital para evitar una acusación grave?

Un animal que se siente acorralado siempre tenderá a atacar, ya sea veraz el asedio o no. Si el ser humano es un animal racional. ¿De qué sería capaz si estuviera acorralado? En definitiva, y como dice la presidenta argentina: "No hay que enojarse con los que creen una mentira sino con los que dicen una mentira. El pecado es mentir, nunca el pecado es creer".

Así que creamos que nada tuvo que ver con la muerte de Alberto Nisman, que él recibió un disparo de forma fortuita o incluso lleguemos a imaginar que pudo haberse suicidado pues todo es posible. ¿Verdad? Pero no olvidemos una cosa: ¿Quién tenía más que perder tras la investigación de diez años de investigación del fiscal de argentina encontrado muerto? Quizás en esa respuesta, los verdaderos culpables no sólo vean la luz sino también las rejas de una cárcel.

Como decía Joan Manel Serrat en una canción: "Nunca es triste la verdad lo que no tiene es remedio".