En ocasiones vendría bien medir las palabras, sobre todo para qué es la presidenta del Observatorio contra la Violencia de género, asegurar que el piropo supone una invasión a la intimidad de la Mujer es un comentario desafortunado y hasta extremista.

Días pasados la señora Carmona afirmaba que esas prácticas deben ser erradicadas en nuestra sociedad, quizás sin tener en cuenta no pocos factores y mucho menos aún el alcance de esas palabras, imaginemos, informativo central, comentario no formulado por un hombre pero que se repite con frecuencia: "la modelo fulana de tal lucía muy guapa en X evento" o "la reina Letizia se presentó estupenda o muy guapa en tal o cual evento" porque según Carmona decirle guapa a una mujer sea en la calle o en el trabajo es una invasión a la intimidad.

Vale, juguemos con la libertad de expresión y sus posibles limitaciones, pues el debate sería tan extenso que nos llevaría años y no llegaríamos a un punto de acuerdo consensuado. Puede que la señora Carmona deba replantearse su verdadero cometido en la presidencia que ostenta, más respeto a la mujer sí, totalmente de acuerdo, pero no en banalidades, sino en casos y temas que sí interesan.

El piropo "latino" o "machista" está en vías de extinción, los hay divertidos y hasta halagadores, por ejemplo, hace sólo unas horas un amigo le dice a una señora acompañada por su hija "la felicito, señora, por la hija tan bonita que tiene", la señora le agradeció las palabras inmediatamente, además con una sonrisa de oreja a oreja ¿invadió mi amigo la intimidad de ambas mujeres o por lo contrario les alegró la mañana, según se pudo apreciar?

Carmona tuvo su minuto de gloria con esta sugerencia, sí, también generó una polémica que durará días y será recordada por estas palabras, pero, en realidad y en mi opinión no ha hecho otra cosa que demostrar que el cargo que ocupa le queda demasiado grande.

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Violencia de género que merece ser combatida es la de que una mujer cobre menos que un hombre cuando hace el mismo trabajo o incluso más, violencia a erradicar es la de que a la mujer se la discrimine para según que puesto de trabajo, erradicar estas prácticas y otras similares es por lo que tendría que estar luchando esta señora y no por trivialidades como las que ha formulado.

Claro que existen piropos y "piropos", seguro que a ninguna mujer le desagrada que le digan algo bonito, como me dice una amiga, a nadie le amarga un dulce, de la misma forma que a ni una sola mujer le puede hacer gracia que le prometan llenarla de saliva, son dos extremos, pero lo que propone Carmona es un despropósito, a no ser que lo que busque es llamar la atención, algo que sí ha logrado y con creces.

Invasión de la intimidad es espiar a alguien, grabar lo que hace o dice sin su consentimiento, o perseguirlo por la calle, fotografiarlo sin su permiso, o cosas por el estilo, muy lejos de lo expresado por Carmona, quien debería revisar su concepto de esta definición en el plano social.

Y replantearse si realmente está capacitada para el cargo que ocupa o si es el momento de permitir que otra persona más implicada con la violencia de género y no con trivialidades intente preservar la integridad y la salud mental de las personas que sufren violencia de género.