Por más que muchos lo quieran minimizar, el triunfo inapelable de Syriza en Grecia es un palo para los partidos de gobierno españoles. Igualmente, supone un espaldarazo para la formación de Pablo Iglesias. Podemos se enfila ahora hacia una mejora en las encuestas de aquí a la próxima celebración de las elecciones municipales. De hecho, si la Unión Europea negocia con el país heleno y Tsipras lo hace medianamente bien en los próximos meses, Rajoy y Sánchez tienen mucho de qué preocuparse en sus aspiraciones a la Moncloa.

Es evidente que la Unión Europea no se puede permitir el lujo de prescindir de Grecia. Tsipras lo sabe.

Es conocedor de los importantes intereses de los bancos alemanes en su país. Merkel no les dejará irse hasta que no paguen su deuda. Pero también es cierto que dicha deuda es imposible de pagar. En los últimos años, ha ascendido del 115% de PIB griego al 177. Eso es inmoral e indigno de un país. Y Samarás no lo ha sabido ver ni paliar. Por eso ha perdido el poder.

Así pues, parece que el futuro griego se presenta tan oscuro como lo pintan los agoreros conservadores. Europeos y helenos estamos obligados a entendernos.

¿Cómo afecta esto a Podemos?

Como bien decía, si Syriza defiende el fuerte y consigue ciertas mejoras rápidas en las condiciones de los habitantes de su país, negocia y llega a acuerdos con Europa y consigue paliar el malestar griego, será de gran beneficio para Podemos.

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Esto tendrá cierto reflejo en las elecciones municipales, pero sobre todo, será de gran importancia en las generales, ya que Tsipras habrá tenido tiempo suficiente para que sus medidas tengan impacto en la ciudadanía. De funcionar, será un arma poderosa para Podemos.

En España, es evidente que el partido de gobierno y el aspirante están realmente preocupados. Hoy día, la victoria de Podemos puede ser una realidad. Además, es un partido compuesto por profesores universitarios, economistas, abogados y mucha gente formada. No son cuatro frikis, como se decía al principio. Es decir, que hay más de uno que sabe de lo que habla.

Así pues, realizar un congreso carísimo el mismo fin de semana de las elecciones griegas para reafirmarse en decir lo mismo de siempre, como ha hecho el PP, parece que tiene mucho de estratégico. Al igual que viajar a Grecia para apoyar a uno u otro candidato. O llevar a cabo un mitin en Valencia, pleno centro de poder de los populares, como ha hecho Podemos. O bien anunciar elecciones anticipadas en Andalucía, obra de Susana Díez del PSOE.

Es obvio que los partidos están afilando sus espadas. La campaña es ya imparable. Nunca antes habíamos asistido a una lucha por el poder tan abierta y con tantos candidatos. Incluso Ciudadanos está subiendo como la espuma. El año va a ser de órdago. Esperemos que sirva para que cambie algo en el desolador panorama del ciudadano medio español.