Según la consultora de trabajo estadounidense CareerCast.com, coloca el de agente de viajes como uno de los ocho puestos de trabajo "más inútiles" y en peligro de extinción, junto al de zapatero remendón, la médium de bola de cristal o el grabador de datos. Si nos basamos en estudios tan pesimistas como el citado ut supra, o en que gran parte de nuestros clientes presentes o potenciales, optan cada vez más por preparar sus viajes en su casa y con un par de clicks, supongo que para un agente de viajes aprender a sobrevivir es fundamental.

En nuestro mundo actual, ¿quién es un agente de viajes? Ante todo, una persona. Sí, una persona.

Alguien que a la afirmación de un cliente "por Internet no tengo cargos de gestión", responde con una sonrisa, demuestra su capacidad de gestión y empatía y consigue que el cliente se vaya diciendo "volveré, porque tu tiempo bien merece este pequeño recargo".

Lo segundo, un profesional. El agente de viajes suele ser visto como un intermediario, un trabajo fácil que cualquiera puede realizar. Y no obstante es un verdadero profesional capaz de informarte de cualquier duda respecto de tus viajes, quien remueve cielo y tierra ante una complicación de su cliente, quien da lo mejor de sí mismo en la preparación de cada viaje. Profesionales capaces de quitarse su tiempo para comer, estar en la oficina fuera de su horario, quedarse hasta tarde, o incluso gestionar desde su casa algo urgente, a cambio solo de que su cliente pueda disfrutar de su viaje sin inconvenientes.

Vídeos destacados del día

Y lo tercero, un vendedor. De todas las definiciones posibles, la American Marketing Association describe "el vendedor es una persona que está implicada ante todo en el proceso personal de asistir y/o de persuadir a los clientes potenciales para que compren un producto o servicio para el beneficio mutuo del comprador y el vendedor".

Muchos usuarios creen que gestionar un viaje es seleccionar una alternativa de las que la web ofrece, sin reflexionar que detrás de cada click suyo, hay alguien detrás que gestiona su reserva. Por eso, la figura del agente de viajes no está condenada a extinguirse. Bien sea en una oficina cara a cara, con nombre y apellidos, bien sea tras una pantalla impersonalmente; mientras sigamos viajando, seguirán teniendo oficio para rato.