Entre el malogrado atentado a la sede del PP y el pequeño Nicolás con la foto del carnet no ganamos para sustos. "¿Qué tendrá qué ver una cosa con la otra?", pensé, antes de ponerme a escribir este artículo, "pues la chapuza", me dije. Sí, lo grotesco está invadiendo la realidad española de una manera obscena e inesperada. En la mañana de ayer, como si de una de Torrente se tratara, un joven español- apodado en su pueblo natal de Teruel como "Berlanga", el Loco-, se precipitó con su coche cargado de explosivos caseros contra la sede madrileña del Partido Popular, en la famosa y transitada Calle Génova, aunque por aquella hora, aproximadamente las siete y media de la mañana, por allí no pasaba nadie.

Por fortuna, todo fracasó y el intento de atentar contra la "clase política" toda (así lo declaró a la policía el autor del atentado, Daniel Pérez Berlanga de 27 años), quedó en una verdadera "chapuza" cuando se revisó el maletero del Citroën Xantia cargado con dos bombonas de butano pegadas con cinta, casi seis kilos de nitrato amónico (una clase de fertilizante industrial) y una suerte de detonador casero a base de fósforos.

A Berlanga le dicen el Loco, pero, según la policía, no cuenta con antecedentes psiquiátricos. Su accionar responde a un impulso de "atentar" de manera absurda, grotesca e improvisada contra "la clase política", arremetiendo contra el primero que se le venga encima. Más que locura se trata de una deficiencia, de una carencia afectiva y emocional, para "llevarse puesto" y comprender que más allá de uno hay otros; por decirlo de alguna manera "no somos ni los culpables ni los responsables de todo lo que sucede en el mundo".

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Muy por el contrario el pequeño Nicolás, aunque en lo que a maestría en el grotesco respecta, puede inscribirse en el mismo plan que Berlanga, ha sido acusado de falsificar su documento para ingresar a la Casa Real. Otro tipo de locura - creo que Nicolás no cuenta con antecedentes psiquiátricos, pero aquí ya tenemos uno-, es la de hacerse pasar por otra persona. Es una forma de impostura, que bien llevada, hasta merece y ha merecido grandes premios, por lo menos en España los Goya , porque se trata de verdaderos actores de cine. Nicolás fracasó, igual que el "loco de Berlanga", en el intento. Falsificó la foto de su Documento Nacional de Identidad, parece que puso la de otro, de otra persona. Aquí el loco es el funcionario, o demasiado distraído, como para no darse cuenta que la foto que Nicolás le ofrecía no coincidía con su cara.

En fin, que en manos de la prensa sensacionalista, "mutatis mutandis", es decir cambiando lo que hay que cambiar, estos episodios tienen mucha tela.

En el caso del atentado contra el PP, si bien se trata de una "grandísima chapuza", producto de una mente insana, la verdad que pudo haber sido más grave, y por suerte no hubo que lamentar muertes ni daños, que en su imprudente accionar el "loco de Berlanga" bien podría haberlos causado. Por si acaso, como solía decir mi abuela Vicenta, siempre es mejor reír que llorar, y como dice mi amigo el Narigón, también ¡que Dios nos pille confesados! #Coches #Humor