Uber se resiste a dejar de operar en nuestro país, la reciente sentencia de un juez de la capital de España que ordenó el cese cautelar de esta empresa parece no haber sido cumplida.

El servicio "Uber" continua con su actividad como si nada hubiese pasado, la justicia en este país es lenta pero casi tanto lo son los operadores telefónicos y las redes de pago en hacer cumplir lo que ha ordenado la justicia española. Los usuarios del taxi, que al final podemos ser cualquiera, mirábamos la alternativa Uber como una manera de ahorrar dinero a la vez que cumplíamos nuestra necesidad. ¿Qué más da que te lleve un coche u otro si lo que quiero es ir de A a B? pues visto así podríamos decir que sí, encima te ahorras un dinero, máxime en estos tiempos tan achuchados que vivimos pese a los intentos del gobierno por decirnos que se ven brotes.

La realidad es que no da igual, cuando tomamos un taxi nos lleva un profesional que ha aprobado un examen y que en mayor o menor medida goza de una experiencia adquirida y que si realiza mal su trabajo o incumple ordenanzas sabe que está bien agarrado, tanto por su sector como por la administración. Un conductor de Uber pese a los intentos de la compañía por asegurar que el servicio es de calidad, tiene a una persona que no ha pasado ningún examen y que tampoco tiene muchas más obligaciones, incluso muchos no viven solo de esto.

Está claro que incidentes como han pasado en otros países con los conductores de Uber (violaciones, agresiones etc) pueden ocurrir también en un taxi pero no debemos olvidar que el taxista que nos lleva vive de su negocio y que salvo algún caso aislado (también hay ovejas negras como en todos los sectores), son profesionales que buscan ganarse el pan de la mejor de las maneras.

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El tema no radica en economía colaborativa, la solidaridad o el intentar que nos salga todo más barato, esto se trata de incumplir las reglas del juego. Un taxista que compre una licencia en Madrid entre unas cosas y otras se puede gastar 150.000 euros en una licencia y además de eso tiene cada tanto tiempo que ir a revisiones, cambiar el coche, renovar los permisos etc.

En definitiva, adquiere un compromiso y lo cumple, su misión llevar a sus clientes pero comprometiéndose a cumplir con todo lo establecido por las administraciones y con una regulación específica. Uber es una empresa que se sirve de una necesidad para ganar dinero a costa de empeorar los servicios y perjudicar a los trabajadores que gastaron su dinero, tanto en sacarse la cartilla (los asalariados). como en además comprar un taxi ( los propietarios de la licencia).