Yo no soy economista ni pretendo serlo, mis conocimientos se fundamentan en gastar lo mínimo y conseguir lo máximo, sacar el mayor partido posible a cada euro y reducir de esta manera los costos diarios hasta hacerlos ínfimos, pero esto no significa que no me dé cuenta de que la política económica de este país se fomenta en principios erróneos.

La política de los recortes indiscriminados, tasas exorbitantes, contratos parciales, cotizaciones impagables y supresión de servicios sanitarios, lo único que genera además del malestar previsible, es engrosar las arcas del Estado, que es lo que persigue el gobierno para mostrar una regeneración económica a ojos de la Comunidad Europea y de conseguir la aprobación del nuevo gurú europeo, Ángela Merkel.

En principio de lo que sí estoy clarísima es que si el dinero no circula el ciudadano lo resiente, la falta de empleo es la mayor lacra que puede soportar la economía de un país y mientras el empleo no se fomente no habrá salida para esta situación, digan lo que digan los supuestos entendidos.

Creo firmemente que una política basada en la creación y fomento del empleo, es la solución siempre y cuando ésta sea realizada de una manera responsable y que refleje la situación real de esta nuestra sociedad.

Estoy harta de los contratos basura (cuando lo consigues), lo que éste implica es pocas horas cotizadas y muchas horas no remuneradas y de las políticas del empleo joven destinada a los llamados "ninis", si se tiene en cuenta que los que los mantienen somos las personas de 50 años o más, y no creo que se deba continuar apoyando a una generación que no se ayuda a sí misma.

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Hay que invertir en el empleo de las personas maduras, inteligentes con experiencia y responsabilidades, que además son las que pagan impuestos, invierten en propiedades, solicitan servicios y mueven la economía diaria de este país.

Por desgracia, cada día que pasa me convenzo más que nuestros dirigentes han derivado en otra clase de "ninis" ("ni" se enteran "ni" se mojan).