En una rueda de prensa que presidió el jefe del gobierno venezolano, Nicolás Maduro - sustituto "a dedo" del ya fallecido Hugo Chávez- en el contexto del análisis de la bajada del precio del petróleo-, arremetió con duras palabras contra el ex presidente del gobierno español, José María Aznar, afirmando que el máximo responsable de tantas miles de personas fallecidas en el conflicto de Irak es Aznar, junto con la connivencia del anterior jefe del ejecutivo estadounidense G. Bush.

Maduro analizó aireado las causas por las que el precio del petróleo ha descendido. Por supuesto, la culpa la posee EEUU que lo ha utilizado como recurso estratégico de su geopolítica imperialista.

Lógicamente si el precio del barril del petróleo de los 100 dólares que costaba en el mercado, ha bajado a 58 en la actualidad, eso supone un descenso significativo para las arcas económicas venezolanas. Pues bien, esta situación de empobrecimiento del precio, ha sido por culpa del "vampiro imperial petrolero del mundo", afirmó el dirigente venezolano. Ahora bien, sigue afirmando, la cuestión es que es una estrategia para destruir a Rusia tal y como lo hizo anteriormente con Libia. Y, sin embargo, apostilla, el petróleo de Libia sigue siendo comprado por empresas transnacionales estadounidenses.

O sea, vamos a intentar hacer una deducción simple, pero evidente de sus declaraciones: si los campos petrolíferos están en manos de grupos terroristas, tal y como afirmó en esta comparecencia pública a la que nos remitimos, y EEUU les compra el petróleo con cheques estadounidenses por medio de sus empresas , se ha de concluir necesariamente que esta nación, EEUU, está contribuyendo al mantenimiento de grupos terroristas.

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Aunque el Ejecutivo afirma que la estabilidad de las exportaciones y las inversiones están aseguradas para Venezuela, no es menos cierto que aún no ha dado las cifras del precio del petróleo y eso hace temer que esa recuperación del precio del barril se haga esperar un largo tiempo más. Mientras tanto, prefiere "echar balones fuera" y acudir a interpretaciones sesgadas y malintencionadas sobre acontecimientos de la historia reciente, apodando con calificativos hirientes, antidemocráticos y repugnantes, al más estilo chavista, a un presidente, que por supuesto erró en muchas decisiones, pero que fue elegido democráticamente por un estado democrático.