En unas polémicas y "desafortunadas" declaraciones, el mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, llamó al ex presidente Aznar "asesino", y lo acusó de ser cómplice en la muerte de 1.200.000 iraquíes. Hacía referencia al año 2003, cuando el ejército norteamericano de la administración Bush, con aliados como Gran Bretaña y España, invadió Irak con la excusa de las "armas de destrucción masiva" y para dar por tierra con el régimen dictatorial del malogrado Saddam Hussein.

La historia, en sus idas y vueltas, y variopintas lecturas, puso de un lado a España y del otro a Venezuela, y no precisamente por estas graves acusaciones de Nicolás Maduro al ex titular del Ejecutivo, Aznar.

Es que, tratándose de dos mandatarios, tanto Aznar como Maduro, elegidos constitucional y democráticamente, deberían guardar las formas diplomáticas para plantear conflictos, tratar de limarlos, y finalmente resolverlos.

Como en aquel tristemente famoso episodio de la Cumbre Iberoamericana del año 2007, celebrada en Chile. Allí, el ex presidente venezolano, Hugo Chávez, también estaba arremetiendo contra José María Aznar por una "supuesta" complicidad del gobierno español en el golpe de estado en Venezuela, que en el año 2002 intentó derrocar a Chávez, pero que finalmente no lo consiguió. Así las cosas, el por entonces Rey de España soltó aquel ofensivo, 'senil' y ridículo "por qué no te callas", exabrupto que dio la vuelta al mundo y que luego - como un boomerang-, terminó favoreciendo a Hugo Chávez.

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Porque, aunque la sangre no llegó al río, logró que el nombre de Aznar comenzara a mezclarse y a estar asociado con asuntos turbios en Centroamérica.

Con estos antecedentes, aunque muy diferente es la situación actual, el Gobierno de España ha protestado por "tamañas" declaraciones, vertidas en un contexto de 'soberanismo', y 'populismo patriota' si se quiere. Pero dichas de otra manera ( aun manteniendo todo el respeto posible hacia el ex presidente de España), son lamentablemente ciertas, si tenemos en cuenta a las "víctimas civiles inocentes de toda guerra". Hasta me atrevo a decir que también son lamentablemente ciertas las consecuencias trágicas para las más de 200 víctimas del 11M en Madrid, que trajo la complicidad de José María Aznar con sus poderosos amigos, Tony Blair y George Bush en la guerra de Irak.

Aquí no se trata de justificar ni de defender a ningún terrorista y tampoco a asesinos como Hussein. Pero las desafortunadas alianzas de José María Aznar en lo que a cuestiones geopolíticas se refiere, sobre todo su colaboración con una guerra distante y ajena como la de Irak, ha tenido para todos los españoles el terrible desenlace que acabo de mencionar. Y no hace falta que venga Nicolás Maduro a decirlo; todo esto, supongo, que el pueblo español ya lo sabía…