Esta misma semana saltaba la polémica por el caso de Marc Márquez y su huida de España a Andorra para pagar menos impuestos, algo que no da muy buen ejemplo en los tiempos que corren, ya que las arcas del Estado cada vez recaudan menos. Pues bien, ayer este personaje dio marcha atrás, y ahora, tras una rueda de prensa en la que derramó lágrimas mientras justificaba la polémica suscitada, afirmó que sí pagará impuestos en España. Y es que realmente el caso es un escándalo que revela el alma egoísta de nuestra élite deportiva, ya que este no es el único caso de deportistas patrios que no se acuerdan del país cuando hay dinero de por medio. Y oye, tampoco es que se les vaya a arruinar, pues en este caso en particular, el joven motociclista solo tenía que abonar 30.000 euros de los 10 millones anuales que se embolsa, es como si a mí, por ganar 10.000 euros al año me correspondiera pagar tan solo 30 euros, vamos una ganga.

Pero como he dicho antes, este no es el único caso de deportistas mediáticos que no tributan en el país que defienden con tanto honor, aunque dudo que conozcan el significado de "honor", al igual que el de "hipócrita". Repasando solo un poco, mencionaré casos de deportistas mediáticos, ya que realmente estos son los únicos que debido a su abultado salario pueden permitirse estas prácticas.

Empezaré con el caso del corredor de carreras de Fórmula 1, Fernando Alonso, que empezó a tributar en España no hace mucho, ya que antes lo hacía en Suiza, lugar donde residía legalmente. Otro deportista patrio que tenía y tiene residencia en Suiza para pagar menos impuestos es el tenista Carlos Moya. El ex-madridista Xavi Alonso también se apunta a la moda de llevarse la pasta a paraísos fiscales y en el año de su fichaje por el club de la capital fue acusado de evadir impuestos mediante los paraísos situados en La Islas de Madeira.

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Y por último, pero no por eso el último, el caso de la selección española de fútbol que ganó el mundial de Sudáfrica y tributó en el país africano para ahorrase unos euros, que no llegaron a donde tenían que llegar.

Y es que es muy fácil ser patriota de bandera, pero no tanto de Estado, porque al fin y al cabo una bandera es un trapo. Sí, también es un símbolo y estos tienen mucha fuerza a nivel social, pero el Estado no es un símbolo, el Estado es material, el Estado son ciudadanos, calles, colegios públicos, sanidad universal y eso cuesta trabajo mantenerlo, más, mucho más, que mantener una bandera izada. Y es a este último trabajo, el de levantar un trapo, al que se apuntan estos deportistas de poca humanidad y mucha bandera.