Los españoles, tenemos la desagradable sensación, de que los impuestos que pagamos, no se invierten de la forma adecuada. Se pierden irremediablemente en grandes proyectos megalómanos, en autopistas y en aeropuertos por los que pulula algún viajero ocasional. Esto provoca que el pago de impuestos nos parezca algo negativo. Está claro que una de las bases de un estado social debería ser "cuánto más tienes, más pagas" y no "cuánto más tienes, menos pagas". En nuestro país, esta es la realidad: la mayor presión fiscal recae siempre sobre la clase trabajadora, y esto es lo primero que tiene que cambiar. Cuando disfrutemos de una mayor justicia social podremos evolucionar.

Sólo después de que esto ocurra, puede producirse una reeducación ciudadana, para que adquiramos una mayor conciencia social, comprendiendo que contribuir es la base del bien común. Desde el bipartidismo, quieren hacernos creer que no hay alternativa, más allá de lo que se está haciendo, pero eso no es del todo cierto. No hace falta que crucemos el charco, hacia países como Cuba o Venezuela. Basta con mirar un poco dentro de nuestro propio continente.

Un ejemplo es Dinamarca, un pequeño país que se ha situado como uno de los más felices del mundo, aunque paradójicamente es el que presenta una mayor presión fiscal sobre sus ciudadanos. La diferencia es que todos los impuestos se reinvierten en numerosas ayudas, apoyos a las familias y en servicios sociales. Es cierto que todos pagan más, pero la consecuencia es que todos viven mejor.

Vídeos destacados del día

Los sueldos son muy altos y el entorno laboral es completamente flexible. Las familias reciben ayudas a la maternidad, a la paternidad y para el cuidado de los hijos y, además, el 33% de los ciudadanos son funcionarios. Dinamarca es, también, uno de los países con menos corrupción del globo.

Es un país en el que existe ya esa "conciencia social", y sus ciudadanos consideran que sus impuestos repercuten positivamente en ellos y en su entorno. Todo, en beneficio del conjunto. Ahora va a resultar que en Dinamarca gobiernan los comunistas o los simpatizantes cubanos. Hemos visto que no hace falta irse muy lejos para encontrar ejemplos de que sí se pueden hacer las cosas de otra manera y, además, de forma democrática.

Como decía Pablo Echenique, integrante de Podemos, es que "es muy triste que cuanto mayor sea la ilusión de los ciudadanos, más caiga la Bolsa". Desde que #Podemos planteó su primer borrador económico, con medidas mediante las cuales, nos acercaríamos más a las democracias europeas - y no a las repúblicas sudamericanas - saltaron todas las alarmas.

Se les ha acusado de querer arruinar el país y de que su programa es algo peligrosísimo para los mercados. En Grecia, el panorama es muy parecido tras la irrupción de Syriza, una formación de izquierdas con una ideología en la línea de Podemos. Y la realidad, es que sus programas, no distan mucho de lo que ya existe en otros países democráticos europeos. Que no nos metan el miedo en el cuerpo, las cosas pueden cambiar - dentro del marco de la democracia - y los mercados, deberán adaptarse al nuevo orden ciudadano si quieren continuar con su actividad. El mundo no se acabará, pero será mucho mejor. #Unión Europea