Resulta increíble, frustrante e incluso vergonzosa la pasividad que estamos demostrando la comunidad internacional ante los abusos del Estado Islámico. Máxime si al hacer un análisis pormenorizado, observamos que las barbaridades de esta gente en nombre de su dios están en parte provocadas por nosotros mismos.

Mucha gente se echará las manos a la cabeza ante los abusos y salvajadas que llevan a cabo estos señores. Pero no deben olvidar que si la zona de Oriente Próximo sufre inestabilidad política y reacción encarnizada contra Occidente, es por la propia acción en ocasiones y omisión en otras de estos últimos.

Ahora pasa factura la entrada norteamericana en Irak para evitar que invadiesen Kuwait o buscando armas de destrucción masiva.

Esto ha provocado un estado de emergencia en aquella zona, un odio irracional hacia todo lo que suene a capitalismo occidental y una interpretación de la Sharía auténticamente demencial.

La pobreza provocada en la zona por las constantes guerras, las luchas entre clanes y etnias, la falta de educación y aprovechamiento de los recursos naturales, la #Crisis internacional y otros factores han provocado una reacción de violencia y odio irracional que lejos de aflojar, cada día va a más.

La comunidad internacional asiste impasible

Mientras tanto, la comunidad internacional asiste impasible a la implantación de un Estado Islámico realmente peligroso. Abusos de niños y mujeres, asesinatos y odio al que nadie parece tener intención de poner fin.

En países como España o Francia asistimos asombrados al espectáculo de niños y jóvenes absorbidos por los valores radicales de este estado.

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Tanto, que emigran hasta allí dispuestos incluso a morir por ellos.

La falta de educación y valores sensatos y la crisis galopante que sufrimos ayudan a esta migración que crece como la pólvora. ¿Qué hace nuestro presidente? Proclama el fin de una crisis que está destruyendo la economía doméstica de millones de familias y el ánimo de una sociedad empobrecida, indignada e impotente. Pues dicha crisis habrá acabado en su casa, porque puedo asegurar que en la mía y las de mi entorno, no es así.

Por el camino, un empobrecimiento económico, moral y de valores que impulsa locuras como el Estado Islámico. Imagino que mientras no entren en territorios con petróleo o protegido por las grandes potencias, no hay problema. La vida humana no es tan importante como el enriquecimiento y los intereses económicos y geopolíticos de unos pocos. Así nos va. #Estados Unidos #Terrorismo