Esta violencia vain crescendo cada vez más, sin ninguna intensión de que vaya a terminar. Todo esto tan lamentable y vil, esta fomentado en parte por todo el aparato mediático. Los locutores de radio y TV, enaltece a esta gente, haciéndoles entrevistas, felicitándolos por su entrega y pasión o por seguir a su equipo a todas las partes del mundo. Si se dejara de entrevistar a los 50 hinchas desbocados, todos los domingos, que van gritando consignas terribles donde el odio por todo lo contrario a su amado equipo debiera estar eliminado de la faz de la Tierra, creo que asi no saldrían tantos imitadores y se respetaría a los millones de hinchas que no somos violentos e incluso repudiamos a éstos violentos.

Me atrevería a decir que España no necesita nuevos odios, ya tenemos odios consistentes y muy difíciles de superar, tenemos odios patológicos que venimos arrastrando desde quien sabe cuántos siglos, que resulta complicadísimo abolir, para que unos pocos imbéciles vengan a agregar nuevos odios folclóricos, sin ninguna necesidad. Lo que me he fijado, desde hace años, que las personas que alientan a sus equipos lo hacen siempre con las mismas canciones, con los mismos insultos, con el mismo odio y las mismas bajezas, ¿dónde fueron a parar los cánticos alegres, graciosos y con chispa de antaño? La perdida de gracia es lo que más me preocupa porque, un hincha inteligente con chispa, es fácil de convencer y de conmover, sin embargo uno que no tiene gracia no se conmueve jamás.

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Veo a mucha gente que ha tomado algo ficticio como es el juego del Fútbol y lo ha sacralizado, no encuentran otra cosa que lo emocione más o que le interese más. Los emociona más que el arte, y los pone más eufóricos que la patria y desde mi forma de pensar si está pasando esto es porque simplemente están locos, porque sólo un loco puede alimentarse con miles de horas semanales de información sobre fútbol, vivir enfervorizado llamando a las emisoras de radio para dar su opinión, comprando periódicos y revistas o tener su casa llena de emblemas de su cuadro.

Cuando un periodista registra a una persona así, siguen tirando más leña al fuego, animándolos todavía más a dar sus opiniones, pero, en realidad, se divierten con ellos ¿Por qué pasa esto? simplemente porque los periodistas piensan como un hincha, pocos de ellos han sido jugadores con todo lo que conlleva eso: sus experiencias y una mente que realmente está metida en el juego, no en el circo que hay alrededor.

Sin todas las empresas que hay rondando al fútbol tampoco éste sería lo que es, y yo creo que hasta influyen en que haya peleas y espectáculos bochornosos, solo para vender más revistas, periódicos y banderitas. Esto es solo una opinión mía, que he ido desde pequeñita al campo de futbol y que me parecía genial disfrutar junto a aquella gente que no conocía pero que nos unía el gusto por un cuadro de fútbol.